Teatro Corsario, apuesta segura de vida

Si alguna persona que no tenga intención de ir este jueves (28 de febrero) al teatro, lee este post y cambia de opinión,  seguro que no se arrepentirá.

 

Este jueves Teatro Corsario nos trae una obra de títeres, La maldición de Poe. Las representaciones de esta compañía  vallisoletana son habituales en Soria ya que, con buen criterio, la Junta de Castilla y León la tiene en su Red de Teatros. Es una suerte que sea así, porque (según recuerdo, quizás antes) desde 1990 nos han venido ofreciendo grandes momentos de teatro.

Este veneno teatral que tengo se debe (entre otras) a la representación que hicieron, ¡en el Teatro Avenida!, de El gran teatro del mundo de Calderón (1990). Para mí, aquello fue rompedor, alucinante, sugerente, atractivo… ,me descubrieron el teatro clásico con una puesta en escena innovadora y con unos versos que cobraban vida.

Después en Semana Santa ( no recuerdo de qué año, quizás 1992, pero ya en La Audiencia; se oían ensayos de cornetas y tambores) escenificaron Pasión y me fascinó aquella estética hiperrrealista de unos cuadros que también cobraban vida.

Más tarde, creo que en 1995, representaron La vida es sueño y me aprendí el nombre del actor que hacía de Segismundo, Luis Miguel García. Seguía todos sus trabajos, como si fuera un ídolo (solo me faltó tener un póster suyo en mi habitación). Su Segismundo me parece que estuvo a la altura del que ahora mismo va haciendo Blanca Portillo por España.

Creo que hicieron algunas obras más en Soria, pero para abreviar el Don Gil de las calzas verdes (2002), Celama (2004) -tuve pesadillas aquella noche con aquellos muertos de Luis Mateo Díez– , La barraca de Colón (2005), Los locos de Valencia (2008) y El caballero de Olmedo (2010) me sirvieron para valorar cada vaz más el teatro clásico y darme cuenta que con buenas adaptaciones, aunque los actores y actrices no sean famosillos (¡otra vez mi «teoría-complejo»!) este teatro no es insufrible, aburrido y pesado.

De los espectáculos con títeres, Aullidos que representaron en Soria en 2007 no pude verla (no recuerdo por qué), pero el destino me ayudó a recuperarla en Almazán dos años después. Cogí el coche y el viaje mereció la pena. Con los títeres trabajan tan bien la estética y el texto como en las obras del teatro clásico y cobran vida no los muñecos, sino los personajes.

Nada, este jueves,  La maldición de Poe: literatura, animación, teatro, pintura… y además en 3D.  Asomaos a la página de la compañía www.teatrocorsario.com/ y ved las críticas que hay de la obra, seguro que no nos decepciona a los que vayamos. Y espero que seamos muchos.

Por cierto, un ruego a quien corresponda: no os vayáis de Soria sin cerrar la fecha de El médico de su honra, que son más de tres años sin una representación vuestra de un clásico aquí.

Apuntes de cine

Las ventajas de ser un marginado. Intrascendente película para mí y mi edad. Lo malo es que creo que también puede resultar indiferente para los adolescentes de ahora. Hay muchas diferencias entre los años 90 y la actualidad; los jóvenes sorianos y los americanos. Yo hacía cintas de cassette con música, pero no vivía mi adolescencia como si fuera lo único en el mundo. Yo iba al cine para vivir experiencias imposibles.

«Te enamorarás del personaje sin darte cuenta, porque todos hemos sido Charlie alguna vez o alguno de sus colegas (el gay, la gótica, la pija) o esa chica que desearía ser menor para darle el cariño que tanto ansía. Tan oscura como optimista, la película es una auténtica maravilla»  MARILÓ GARCÍA en CINEMANÍA

No acerté con Jessica Chastain y le dieron el óscar a  Jennifer Lawrence. Trastorno bipolar.

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