ELEGÍA DE LA BO-EME: EL MAYOR EVENTO TEATRAL SORIANO DEL AÑO

En España, teatralmente hablando, el evento del año son las tres tragedias que ha montado un proyecto llamado Teatro de la Ciudad en el Teatro de La Abadía en Madrid. Han conseguido que obras como Antígona, Edipo rey y Medea hayan agotado sus localidades durante más de cuatro semanas seguidas y que, en verano, vayan a hacer una gira llevándolas, cada fin de semana, por los teatros más importantes de España. No me importaría volverlas a ver, las tres seguidas, en el Festival de  Olite, el último fin de semana de julio.

Aquí en Soria, lo más parecido a eso que ha ocurrido en Madrid, lo podemos mirar actuar este jueves, 11 de junio, a las 20,30 horas, por 10€, en La Audiencia. Y es la tragedia actual y contemporánea, Elegía (primer premio del I Concurso de Dramaturgia La Jarra Azul en Barcelona en 2010) de Andrés Martín, puesta en escena por La Bo-eme (grupo aficionado de toda la vida en Soria).

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Yo estoy ilusionadísimo con tal evento. De verdad que no es una exageración ‘trágica’ el igualar la  obra de teatro de Andrés con lo que Sófocles o Séneca hicieron ya. Después de haber leído la obra, como le ocurrió a Gemma Martínez Romero (la directora de la versión que hace La Bo-eme), yo también me he enamorado del texto. ¡Qué valiente y trasgresora ha sido Gemma y sus actores al cambiar el registro por el que los conocemos, véase Rural.somos!

Como se ha anunciado, es una propuesta teatral 100% soriana y, aunque solo sea por eso, necesitaría que desde todos los medios se promocionara y se le diera una oportunidad, bajando a La Audiencia y dejándose seducir por un gran teatro escrito y laboriosamente representado. Me cuentan que han estado casi ¡¡¡dos años!!! preparando este estreno que ya tuvo un previo, el invierno pasado, entre muchos amigos, en un teatro y en un festival familiar como el de Navaleno. Todo surgió  de la lectura dramatizada que se hizo en marzo de 2011 en El Casino (centro neurálgico de la cultura soriana). A partir de ahí y con muchas horas de trabajo (nada remunerado) y con una poda oportuna que hizo Andrés en su obra, va a llegar ahora a La Audiencia. Si eso no tiene mérito a reconocer, ¿qué lo tiene?

Andrés me comentaba que, para él, el teatro también (o sobre todo) es PALABRA y que, como buen demiurgo, lo que pretende con su obra es que nosotros los espectadores nos emocionemos » y suframos» con los sentimientos puestos en las voces de Lara, su MadreBrunoDavid y en las actuaciones de Inés Andrés, Begoña Martínez Puebla, Nicasio Martínez García y Antonio Morla Casado.

He copiado literalmente el programa de mano que han editado Andrés y La Bo-eme, porque no hay mejor forma para explicar lo que vamos a encontrar en Elegía:

Al empezar la representación una mujer joven, sola sobre el escenario, se pinta las uñas de los pies. Es un hermoso día, el primero de un verano extraño, y lo único que ella desea es dejarse acariciar la piel por el sol y encontrar motivos para sentirse alegre, pero en su mente repercute sin tregua esta pregunta: ¿Dónde acaba la justicia y dónde empieza la venganza? Entre las ruinas del Palacio de la Música, del que la armonía ha huido para dejar paso a otros sonidos más sórdidos, alguien acecha. Y sin embargo, oculto en las desgarraduras del corazón, quizá está naciendo un amor indeseable. Cuando, al terminar la obra se apaga definitivamente la luz, la muchacha intenta tocar desesperadamente, como si fuera la última vez, la Elegía de Fauré en un violonchelo que le acaban de regalar. Entre la primera y la última imagen transcurre una aventura singular, intensa y perturbadora, donde las palabras y los gestos se cargan de hondo dramatismo y los entornos de la realidad se difuminan. El público se ve inmerso en una historia amarga a la que deberá poner un final. Como en las viejas tragedias clásicas, habrá experimentado a partes iguales la piedad y el horror que brotan de la contemplación solidaria del dolor, del mal, de un destino aciago que se disfraza de necesidad y nos interpela.

No es una propuesta fácil, pero, cuando acabe la obra, todos nos habremos reconocido en esos personajes con sus esperanzas, penas o adversidades. Con sus sentimientos de frustración, de compasión, de venganza, de resignación o de fatuidad.

Quien quiera ser seducido por la palabra de la vida, de la guerra…, no puede dejar de leer Elegía o, mucho mejor, verla representada. Estoy convencido de que, cuando salgamos de La Audiencia, seremos mucho más compasivos, más puros, más sanos mentalmente. Nos liberaremos tras esta experiencia vital profunda situada en una guerra indeterminada, quizás la misma de las dos novelas de Andrés Martín, Historia de Jan o La sombra de Irene.

Andrés Martín

No creo que moleste el poner aquí unas pocas frases que podremos escuchar en la representación y que a mí me han llegado. A ver a quien no le gustan aseveraciones tan acertadas como:

«Da lo mismo. Las palabras encontrarán su camino, siempre lo hacen, aunque se digan en sueños o las pronuncie el pensamiento. Ninguna palabra muere en el vacío antes de entregar a alguien su mensaje»

«Estoy feliz. Sé que esto no durará mucho, pero estoy feliz. Y tengo ganas de hablarte, de hacerte el amor con palabras»

«He sufrido demasiado para poder volver a ser feliz alguna vez, para soportar que nadie sea feliz a mi lado. Estoy maldita» «Tienes que olvidar, olvidar, olvidar»

o verdades como puños: «Sabía que llegaría este momento. Los hijos siempre se marchan»

«Las cosas duelen más cuando les pasan a otros»

«El tiempo te enseñará a no ser tan presuntuosa»

y aunque nos duelan sentimientos tan contundentes como «siento que mi dolor se reproduce como un insecto que siembra miles de huevos en la carne podrida», la sensación será de CATARSIS, aquello que los griegos buscaban cuando iban al teatro y que Andrés nos lo ha sabido mostrar tan bien en su obra.

Todos los personajes tienen su miga, pero a mí me gusta mucho Bruno. Me gusta mucho la conversación que tiene con Lara cuando le dice «es un crimen que tú no te dejes arrastrar por el torbellino de la sangre joven». Es ese Pepito Grillo que te dice lo que algunas veces no quieres oír. En esta tragedia actual no hay coro, pero sí está la MÚSICA como un ‘personaje’ que da consistencia a los demás. Me gusta lo que dice Andrés de la música, le debe llenar mucho.

«La música es un espejo. Nos muestra en cada momento nuestro rostro«,

«Cuando la música te posee, estás perdido»,

«No hay cosa más triste que un instrumento olvidado. Imagínate su angustia: toda la música está dentro de él y no puede sacarla al aire. Se le va corrompiendo dentro».

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La diferencia que hay entre las producciones que ha realizado Teatro de la Ciudad es que algunas instituciones públicas han pagado parte de ese proyecto en el Teatro de La Abadía (aunque Miguel del Arco se queja siempre de las instituciones). Habría sido un punto que instituciones públicas de Soria hubieran ayudado en algo de este proyecto particular de un autor soriano y de un grupo tan arraigado en nuestra ciudad como La Bo-eme. Bueno, por lo menos, ahí están las magníficas instalaciones y el entregado personal de La Audiencia para que el jueves disfrutemos de uno de los eventos culturales sorianos de este año. Todavía quedan muchas entradas libres. Cual corifeo grito: pinchad aquí y compradlas.

En todos los medios de comunicación, el jueves, tendría que ser portada. A que no se atreve ninguno, ni siquiera http://desdesoria.es/

¡¡¡Ojalá lo vea mucha gente!!!

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