Cima 50 de 68. Ciudad Real. La Bañuela. 1.332 metros. 16-9-2018

¿Cuál es la cima más alta de Sierra Morena?

No mucha gente será capaz de dar la respuesta correcta. Casi todo el mundo sabe varias cosas de esta sierra: que en su día hubo bandoleros, que hoy hay linces, que cierra la Meseta por el sur para separar Castilla de Andalucía y que huele a aceite de oliva.

Pero de ahí a decir el nombre de su montaña más elevada…

Gracias a esta ampliación, yo lo he aprendido y la he subido, con bastantes más complicaciones de las esperadas por haber salido por la tarde y por un pequeño error de orientación que contaré dentro de unos párrafos.

Como dice el título, el pico más alto de Sierra Morena, y a la vez el más prominente de Ciudad Real, es La Bañuela, situada en la Sierra Madrona, un paraíso de fauna, de flora, de paisaje y de pueblos bonitos.

Entre las dos Bañuelas

Esta mañana he volado de Melilla a Málaga. Tenía el coche en el aeropuerto, y en poco más de dos horas he llegado a comer a Cardeña, el último pueblo de Córdoba, muy ambientado hoy domingo y con unas carnes a la brasa dignas de una visita exclusiva para ello.

De Cardeña he pasado ya a la provincia de Ciudad Real, a Fuencaliente, también un bonito pueblo con las casas colgadas de la montaña. Allí he llenado la cantimplora, algo que luego he agradecido infinito.

El punto de partida para la ascensión a La Bañuela es Peña Escrita, unos abrigos rocosos con pinturas rupestres situados a cuatro kilómetros de la localidad. Para llegar allí, si se sale de Fuencaliente, hay que coger la carretera de Puertollano y a los dos kilómetros sale una carretera a la derecha.

Esa carretera se sigue otros dos kilómetros aproximadamente. Está casi toda asfaltada y no hay mucha pérdida porque hay que llegar hasta el final de la misma. Ya avisa de que es el aparcamiento de Peña Escrita, y una barrera impide continuar.

Las pinturas rupestres se ven desde el aparcamiento, un poco por encima, a unos cinco o diez minutos a pie. Entre unas cosas y otras, eran casi las cinco y media de la tarde, así que he preferido postergar la visita cultural para la vuelta. De los pocos aciertos del día…

La ruta que yo me había descargado sigue por esa misma pista forestal de ascenso restringido. Hay que seguirla 1.800 metros de una forma algo dolorosa, porque hay más tramo de descenso que de ascenso. Ya lo recuperaremos.

Al llegar a esos 1.800 metros, un gran cartel indica el camino hacia La Bañuela a la izquierda. De frente se va hacia el valle y las montañas ya solo quedan a la izquierda, así que el propio instinto indica que hay que ir hacia allá.

El vértice de La Bañuela ‘baja’

Y aquí el error. Nada más coger el desvío he mirado de frente y he visto un gran cortafuegos, así que he subido por él. He comprobado el track, y estaba circulando justo en paralelo a él, a unos 80 metros o menos, así que he pensado que ya lo engancharía.

He seguido subiendo y, sin querer, me he encontrado en lo alto de una montaña. El móvil me marcaba que estaba al lado de la ruta, pero delante de mí, así como a mi izquierda según subía, había unos grandes cortados rocosos imposibles de destrepar.

No los he visto porque no tenía cargado el mapa, solo la ruta, y porque la vegetación era espesísima. Me he empezado a preocupar por la hora.

En la ruta buena

He deshecho lo andado, acercándome de vez en cuando a las rocas que ahora tenía a la derecha. Cuando he visto que se acababan las grandes alturas, he enlazado con la ruta buena, perfectamente marcada con hitos.

La senda está en muy buen estado y, aunque he perdido tiempo, la he cogido antes de la hora que me había puesto como tope para seguir subiendo o no.

Así que me he puesto a caminar por los hitos a buena velocidad pero sin ganar mucha altura.

En la subida he decidido seguir por estos hitos, que marcaban una ruta que en varias ocasiones se cruzaba con la que yo tenía, como la carretera de un valle y su río.

Como era de esperar, los hitos giran en un momento a la derecha para subir a una primera altura. Se alcanza pronto, pero todavía queda más de un kilómetro hasta La Bañuela. Ahora, la senda cambia de vertiente, pasando de la norte a la sur. Está todo bien marcado.

Foto de una Bañuela a otra

Llega un momento en el que, por fin, se dibuja una gran montaña que tiene que ser sí o sí La Bañuela. Antes de llegar a ella hay que hacer un breve descenso, girar de nuevo a la derecha y, en unos minutos, se ve una construcción de piedras y, un poco más abajo, como ya he contado que a veces sucede, el vértice geodésico.

¿Conseguido? Una vez allí arriba, oigo voces a escasa distancia. Mientras espero que se acerquen, miro hacia mi sombra, proyectada hacia el Oriente. No me lo puedo creer. Hay una cima muy rocosa y no muy lejana que parece más alta que la que habito.

Llegan los cuatro montañeros y les pregunto. Uno me dice que, efectivamente, donde estoy es La Bañuela pero que la montaña situada a unos 200 metros es más alta. Me informa de que su ascenso no tiene complicación a pesar de lo que dice la vista.

Era tarde, pero estaba muy cerca, así que la he subido para asegurarme de que estaba en el punto más alto de Sierra Morena y en el más prominente de Ciudad Real. En los mapas no hay dudas: el nombre se lo dan al primer cerro que he pisado, cuya altura es diez metros menor.

Las vistas son impresionantes, con profundos y espesísimos valles, pero no hay mucho tiempo para el disfrute, solo para refrescarme.

Bajando, esta vez, he seguido más el track que los hitos. Ha habido cinco minutos de nuevo en los que me ha tocado pelearme con las jaras y los árboles, pero pronto he recuperado el camino bueno.

Los hitos y el cortafuegos

Cuando he llegado a la pista, al desvío de La Bañuela, he mirado para atrás y he visto un hito a la izquierda del cortafuegos. En la ida no me he fijado.

Ya oscurecía, así que como regalo he oído lo que me ha parecido la berrea de un ciervo. He buscado luego y he encontrado que Sierra Madrona y el Valle de Alcudia son muy propicios para escuchar estos bramidos otoñales. También he encontrado que la mayor población de linces salvajes de España se encuentra en una finca en esta zona, con más de 30 ejemplares según una noticia de octubre del año pasado.

He llegado al coche a las nueve menos cuarto. He cruzado los puertos de Villarrepisa, Niefla y Pulido y el ya mencionado Valle de Alcudia, donde tantos trashumantes sorianos llevaron sus ovejas durante siglos. Ese camino me ha llevado hasta Puertollano, donde descanso después de tachar con alegría el medio centenar de cumbres.

Punto de salida: El aparcamiento del abrigo de Peña Escrita, cerca de Fuencaliente.

Distancia: Si lo hubiera hecho bien, son 11 kilómetros.

Desnivel: Se sale a 780 metros y se llega a 1.332. Además, hay tres bajadas en el camino que sí sumarán unos cien metros de desnivel. En total, unos 650 metros positivos.

Cuánto se tarda: Yo he estado tres horas y cuarto. Sin pérdidas, menos hay que tardar, aunque también es verdad que medio he trotado algún rato de bajada.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en Peña Escrita. Sigues andando por la pista, cortada para el tráfico por una barrera. A los 1.800 metros un gran cartel a la izquierda indica el camino a La Bañuela. No hay que coger el cortafuegos (lo digo por experiencia) sino unos hitos que hay apenas unos metros a la izquierda. Esos hitos terminan llevando a las dos Bañuelas, la señalizada con el vértice geodésico y la siguiente, diez metros más alta.

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