Cima 16 de 45. Salamanca. Canchal de la Ceja. 2.427 metros. 28-2-2015

Nos ha costado sumar esta nueva cima del proyecto. Lo que, según las previsiones, parecía ser un despejado y no muy frío día de montaña, ha terminado siendo un día de niebla espesísima que nos ha dificultado el objetivo más de lo que esperábamos.

Empecemos rápidamente por la logística. Ayer viernes fuimos Cristina, Luis Ángel y yo de Soria a Madrid. En la capital del reino hemos dormido esta mañana. Alrededor de las 6.30 hemos partido por la A-6, en cuyo kilómetro 42 nos hemos reunido con César. Eran necesarios dos coches. A las 9.30 habíamos quedado en la estación de esquí de La Covatilla con Marce, Richard y Jesús, del Grupo Candelariense de Montaña. Salvo error, es el primer exministro que ayuda a engrosar este proyecto.

Desde La Covatilla

A las 9.30 estábamos los siete en La Covatilla, junto a otros cientos de personas que había ido a aprovechar los buenos espesores de nieve para esquiar o lanzarse con la tabla. No era nuestra batalla. A las 9.45 exactas hemos partido dejando a la izquierda las pistas. Lucía fuerte el sol pero hacía frío y el terreno estaba bastante duro de helado. La pendiente no era excesiva, así que no nos hemos puesto los crampones…salvo Richard y Jesús.

De hecho, la primera media hora la hemos hecho en dos grupos. Mientras ellos dos se han adelantado un poco para ponerse los pinchos, nosotros hemos subido por otro camino y les hemos adelantado sin verles. En estos inicios de ruta son habituales estos despistes. Además, íbamos acelerando porque pensábamos que los llevábamos por delante. Al final, una llamada de móvil ha sido necesaria y suficiente para lograr la reunificación.

Todavía hacía más o menos sol, mientras subíamos de medio lado desde La Covatilla hasta la elevada cresta de la Sierra de Béjar o Candelario. Sin esperarlo, llegados a la cresta, nos hemos visto envueltos por la niebla. Habrá de levantar, hemos pensado. Pero no levantaba, no levantaba… y no ha levantado hasta varias horas después, ya cuando estábamos terminando esta larga ruta de casi 18 kilómetros y seis horas.

Un viejo remonte abandonado

Cuando hemos llegado arriba, hemos girado a la derecha. No muchos, pero hemos ido encontrando algunos grupos de montañeros. Hay un viejo remonte construido con la base del motor de una pequeña motocicleta. Un poco después, nos hemos encontrado con la cima del Calvitero, la primera de las dos metas de hoy.

(Y aquí viene un importante paréntesis. Esta cima se llama Calvitero, como se puede apreciar en las fotos. He visto que mide 2.397, 2.400 o 2.401 metros. La cima más alta de Cáceres y de Extremadura se llama Calvitero y mide 2.400 metros. Sin embargo, no es esta, sino otra que también se denomina Torreón y que se encuentra unos pocos kilómetros al Oeste, no muy lejos. Ya me ha extrañado que, durante el ascenso, nos dijeran nuestros guías que pensaban que ese punto al que nos dirigíamos no pertenecía a la provincia de Cáceres. Efectivamente, no pertenece, ya que la cresta separa las provincias de Salamanca y de Ávila. Al otro Calvitero no hemos llegado finalmente hoy. Pienso que es una señal por otro pequeño fallo que hemos tenido de no avisar a unas personas que teníamos que haber avisado, de Béjar).

Nos hemos hecho las fotos de rigor y hemos dudado. Encontrar el Canchal de la Ceja solo con las referencias visuales y la memoria de tantas ascensiones parecía imposible. Hemos tenido que recurrir a la tecnología del móvil y, como de fuerzas íbamos bien y lejos no está, hemos continuado.

Guiados por la tecnología digital

Mirando más la pantalla del móvil que el horizonte, hemos alcanzado finalmente el cohete que, esta vez sin dudas, nos ha confirmado que estábamos en el punto más elevado de la provincia de Salamanca. Nuevas fotos inmortalizadoras, y regreso.

Hemos encontrado a cuatro montañeros madrileños que, previendo como nosotros buen tiempo, pretendían hacer noche en una cueva cercana. Después de algunas deliberaciones, parece que han estimado preferible bajar a la civilización a vivir una tarde-noche del sábado diferente a la planeada.

El viento nos ha respetado unos momentos, lo que hemos aprovechado para almorzar. De nuevo con la vista en el móvil, hemos reemprendido la marcha. Ha sido imposible bajar por donde hemos subido, porque no se veían las huellas. En vez de la hipotenusa, hemos bajado por los catetos: rectos hasta el Canchal Negro (donde está la parte alta de la estación de esquí de La Covatilla) y giro de noventa grados a la izquierda para bajar sin problemas, dejando esta vez a nuestra derecha las pistas. En el mapa adjunto se ve superperfectamente.

La niebla nos ha perseguido hasta bien poco antes de reencontrarnos con los coches. Ha sido una excursión completísima de distancia, duración, condiciones ambientales, encuentros… coronada por la constatación de que tengo que volver para subir al otro Calvitero, al Torreón, al que realmente es la cima de Cáceres y de Extremadura. Qué bueno, me río yo solo mientras escribo estas palabras.

Ver ruta en Wikiloc

Punto de salida: La estación de esquí de La Covatilla.

Distancia: Casi 18 kilómetros.

Desnivel: Aproximadamente 500 metros, casi todos al principio.

Cuánto se tarda: Ya sabéis que no solemos ir ni de carrera ni de paseo. Con varias paradas, hemos tardado casi seis horas.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en la estación de esquí de La Covatilla. Vas subiendo, dejando todo el rato las pistas a la izquierda. En poco más de media hora llegas a la cresta, puedes girar antes a la derecha para ir recortando el camino posterior. Llegados a esa cresta, antes o después, giras a la derecha y, tarde o temprano, deberás llegar al Canchal de la Ceja. No hemos visto nada, parece que se queda un poco a la izquierda durante el camino.

La canción de Fernando:

Cima 15 de 45. Teruel. Peñarroya. 2.028 metros. 7-2-2015

Hemos tenido mucha suerte con el día que hemos elegido para subir al pico más alto de Teruel, el Peñarroya. Dentro de unos meses, sin nieve, habríamos tenido la sensación de que habíamos hecho un largo viaje para un paseo demasiado breve. Hoy no ha sido así. El viaje desde Soria ha sido igualmente largo, pero la ruta que hemos completado, de diez kilómetros y no mucho desnivel, ha sido preciosa gracias a las abundantes nevadas de los últimos días.

Estas son las ocho personas que me han acompañado en la cima con la cual completo un tercio del proyecto: Alfonso, Carlos, Cristina, Félix, Jesús, José Vicente, Toño y Víctor. Hemos madrugado bastante, lo cual ha terminado revelándose como un gran acierto. A las seis estábamos todos en el Oasis. Tras una parada en Daroca y otra un poco más adelante para echar gasolina, hemos llegado a la estación de esquí de Valdelinares casi cinco horas después de salir.

Para subir el Peñarroya se puede incluso acercar un poco más el coche… si se va en verano. Hoy, con la nieve, habría sido muy difícil aparcar en un lugar que no estuviera habilitado para ello. Además, queríamos que la caminata tuviera más o menos tres horas de duración. Ya había bastantes coches en la estación, pero nada que ver con lo que hemos encontrado a la vuelta.

Andar por la misma estación

A las 11.15 hemos empezado a andar. El tramo inicial es compartido con una pista de escasa dificultad, poco menos que llana. A los diez minutos se deja de compartir terreno con la estación de esquí, pero se sigue andando por el mismo camino hasta llegar a la carretera que baja a Valdelinares. Ayer llamé y estaba cerrada, así que habrán aprovechado el fin de semana y la mejora de las condiciones para abrirla.

Como muy bien nos ha explicado un chaval en la estación, al otro lado de la carretera hay un gran montón de grava. A su lado, después de cruzar la carretera y girar unos metros a la derecha, sale una pista que debe de ser transitable por vehículos, pero que hoy estaba completamente tapada por nieve. De hecho, algunos de nosotros se han traído las raquetas y no les han venido nada mal.

La mañana estaba fresca. En la estación de esquí marcaba -9 grados. Afortunadamente, apenas hacía viento y, yendo bien abrigados como íbamos, no hemos pasado mucho frío. El avance por esta pista es tranquilo, tranquilidad rota únicamente por los ventisqueros que tapaban la pista. Tampoco se tarda en encontrar un poste que delimita un cruce de cuatro caminos, en el Collado de la Imagen.

Empieza el desnivel

Está bien ese poste para saber que tenemos que seguir casi de frente. Ahora sí hay que ir salvando algo de desnivel, siempre muy asequible. Algo no hemos hecho del todo bien, porque ha habido un momento en el que nos íbamos alejando de la gran torre de unos diez metros que corona la cima del Peñarroya. Debido a la niebla, no la podíamos ver en ningún momento.

Como sabíamos que muy lejos no estaba, hemos abandonado el camino y nos hemos puesto a ascender entre los pinos. La nieve nos cubría a veces hasta la cintura, así que hemos hecho bien de ejercicio. Si mis palabras no son convincentes, ojalá sí lo sean las fotografías.

Al cabo del rato, y tras otro pequeño despiste, nos hemos dado cuenta de que estábamos en el buen camino. Hay un hito de piedra, recuerdo de la Guerra Civil, que marca el camino de entrada hacia esa torre ya citada, hacia los 2.028 metros que tiene el Peñarroya… contando los diez metros de esa construcción humana.

Nada de subir hasta arriba

Hemos subido al primer rellano de la torre, pero subir hasta arriba es una imprudencia total en verano y una locura absoluta en invierno. Nadie se lo ha planteado. Hemos hecho las fotos de cumbre en ese rellano, hemos almorzado un poquito y, cuando empezábamos a sentirnos fríos, hemos emprendido el camino de regreso.

Esta vez ha sido más rápido. Ya sin despistes, atrochando entre los pinos y abriendo nuevamente huella, hasta reencontrar la que habíamos abierto antes. Desde ahí, a desandar lo andado. Como decía al principio, la estación de esquí ahora sí que estaba completamente abarrotada. Nosotros hemos tenido un disfrute diferente de la nieve, pero también muy grande.

Cambiados y montados en el coche, nos hemos dirigido hasta Teruel capital. Allí hemos comido los nueve, en el Palacio de Exposiciones y Congresos que hay entre Dinópolis y el Pabellón de Los Planos. Unos nos hemos quedado a pasar el fin de semana en la ciudad de los Amantes. Otros han regresado a Soria. Ya estamos pensando en cómo vamos a empezar a completar los dos tercios que faltan del proyecto.

Ver ruta en Wikiloc

Punto de salida: La estación de esquí de Valdelinares. Más fácil, imposible.

Distancia: A mí me han salido diez kilómetros clavados.

Desnivel: Muy poco, pues se sale de casi 1.900 metros y se llega a poco más de 2.000.

Cuánto se tarda: Hemos tardado unas dos horas en subir y poco más de una hora en bajar. Tres horas y pico, con varias paradas de escasa duración.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en la estación de esquí de Valdelinares. Preguntas a alguien que trabaje allí. Te mandará que busques un telesilla y que sigas esa pista de esquí, casi llana. Sales de la estación hasta encontrarte la carretera. Cruzas y caminas unos metros a la derecha, antes de coger otra pista. Llegas a un cruce de cuatro caminos. Viene indicado: “Peñarroya”. Subes y lo encontrarás. Lo vas dejando a la izquierda.

La canción de Fernando: