Cima 33 de 45. Ciudad Real. Pico del Amor (Oeste). 1.375 metros. 11-6-2017

Dos inmensas llanuras arboladas situadas a casi 900 metros de altitud separadas por una mole de montañas no muy elevadas pero sí muy salvajes. Más o menos eso son los Montes de Toledo. No las llanuras, sino la mole que las divide. En estos montes se encuentran dos de las cimas de este reto. Esta mañana hemos hecho una, la de Ciudad Real: un lugar a unos 200 metros al Oeste del Pico del Amor. Queríamos hacer mañana la segunda, el Corocho de Rocigalgo de Toledo, pero el vehículo que nos ha transportado aquí no ha querido continuar y nos hemos regresado a Soria en el mismo día.

Así que la jornada ha sido larga. José Vicente y yo hemos quedado a las 6.30 de la mañana, con las primeras luces del día. Ayer, por tanto, no vivimos como se merece la tarde del Lavalenguas en Valonsadero. Para no perder mucho tiempo y para evitar las horas centrales del día, hemos conducido hasta Burguillos de Toledo, para recargar el móvil (no cargaba en el coche, una señal) y para almorzar ante lo que nos esperaba.

La siguiente parada ha sido también en la provincia de Toledo, en Ventas con Peña Aguilera. Allí, en su oficina de turismo, nos han dejado el número de teléfono del guarda cuya finca íbamos a atravesar para subir a los Riscos (el lugar con prominencia más alto de Ciudad Real) y al Pico del Amor. Le hemos llamado inmediatamente contándole nuestras intenciones y el número de personas que éramos, y no ha puesto ninguna pega. Es fácil leer en internet que conseguir los permisos para este pico es complicado, especialmente si se sube desde la provincia de Ciudad Real. Nosotros, como he dicho, sin ningún problema.

En el Pico del Amor

En el Pico del Amor

En Ventas de Peña Aguilera, siguiendo la calle Zarcita, se recorren cuatro o cinco kilómetros de una pista forestal que muere en la Finca de Peralosa. Allí hay que aparcar. La ruta a pie sigue de frente, dejando a unos 50 metros a la derecha las edificaciones de esta finca.

El gran cortafuegos

Nosotros ya nos hemos acostumbrado a ir con el track en el móvil, pero no hay mucha pérdida. Hay que seguir ese camino durante poco más de un kilómetro. Desde el principio se ve un gran cortafuegos que va a ser nuestra senda para llegar al cordal. El paisaje tiene unas bonitas formaciones de piedra, unas encinas de gran porte y mariposas de varios colores por todos lados. Hace más de 30 grados.

Superado ese kilómetro, cuando se llega a la altura del cortafuegos después de abrir y cerrar la tercera valla, se gira a la derecha. No hay pérdida porque a la izquierda lo único que hay son kilómetros y kilómetros de llanura. Una vez que se ha girado, los primeros metros son todavía llanos, pero pronto el desnivel se pone serio. El potente calor aumenta esa sensación de desnivel.

El cortafuegos no es muy largo. Aun así, viene bien tomar dos o tres descansos en las escasas sombras, aprovechando también las grandes rocas que lo cortan en dos tramos y que es necesario sortear por la derecha o por la izquierda.

Cuando se pasa este segundo tramo rocoso termina el cortafuegos y se alcanza una valla. Ese es el límite entre Toledo y Ciudad Real, provincia que en esta zona se adentra durante unos cuantos kilómetros en la de Toledo. Al llegar a la valla hay que torcer de nuevo, esta vez a la izquierda. Es evidente, porque de este modo se va ganando altura.

Lo que no es evidente es la ubicación del que pensábamos que era nuestro objetivo de hoy, los Riscos del Amor. Se trata de dos montículos de piedra, uno de los cuales está a este lado de la valla por el que caminamos (Toledo, 1.342 metros) y el otro al otro lado de la valla (Ciudad Real, 1.344).

En los Riscos del Amor

En los Riscos del Amor

En el camino de ida, de hecho, nos los hemos saltado. Nuestra caminata por el cordal de cima nos ha conducido al vértice geodésico del Pico del Amor. Como se ve desde lejos, se alcanza de modo instintivo. Es el punto más elevado de toda esta zona, con más de 450 metros de prominencia… pero se encuentra enteramente en la provincia de Toledo por algo menos de dos centenares de metros.

Con vértice y sin vértice

Como en ningún lugar pone dónde estamos, recordamos lo que nos ha dicho el responsable de la oficina de turismo: “El Pico del Amor tiene vértice geodésico. Los Riscos del Amor no lo tienen, son solo montones de rocas”. Por ello, mientras descansábamos, comíamos y bebíamos, hemos consultado internet. Efectivamente, nos los teníamos que haber pasado. Los Riscos estaban un kilómetro antes, después de un pequeño collado.

Como hemos podido, hemos saltado dos vallas en los puntos donde más deterioradas estaban, para poder hacernos la segunda foto de cima tras una breve trepada. A falta de vértice, alguien ha puesto un trozo de árbol que ya se ha secado.

En resumen: Por lo que he visto, el lugar más alto de la provincia de Ciudad Real está en el camino de ascenso al Pico del Amor. Calculando en el IGN, y como también he encontrado en otros lugares, mide 1.375 metros, cinco menos que el pico en sí. Su prominencia es nula porque se encuentra en pendiente. Los Riscos del Amor, 30 metros más bajos, al menos pueden decir que tienen 13 metros de prominencia.

Hemos bajado por el mismo lugar hasta el coche y, con él, de nuevo a Las Ventas con Peña Aguilera y al hotel-balneario. Es el penúltimo tramo que ha hecho antes de negarse a seguir el viaje con nosotros.

Punto de salida: Finca de Peralosa, a cuatro kilómetros de Las Ventas con Peña Aguilera.

Distancia: 10 kilómetros casi clavados.

Desnivel: De casi 900 metros a 1.380, con una levísima pérdida de altura en el collado. Al final, más de 500 metros.

Cuánto se tarda: Hemos tardado una hora y media clavada en subir al Pico del Amor. Al volver nos hemos entretenido un poco para cruzar la valla y coronar los Riscos del Amor. En algo menos de tres horas se hace bien.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en esa finca de Peralosa. Sales del coche y sigues de frente. Al kilómetro y poco, después de la tercera valla que hay que abrir, ya ves a la derecha el cortafuegos. Hasta arriba. Cuando te encuentres con la valla, a la izquierda. En un rato ves el vértice del Pico del Amor. Cuando abandones la valla, ese es el punto más alto de Ciudad Real.

La canción de Fernando:

Cima 32 de 45. Castellón. Penyagolosa. 1.815 metros. 18-2-2017

Tras el infructuoso intento de la semana pasada a Cáceres (verlo), esta mañana sí hemos podido acercar un poco más el final de este proyecto. Lo hemos hecho en un lugar precioso, otro de esos paisajes capaces de sorprender por todo lo de montaraz que tienen muchos kilómetros cuadrados del interior de nuestro país.

Hemos estado en pleno Maestrazgo castellonense, en la cima más alta de la provincia más septentrional de la Comunidad Valenciana, en los 1.815 metros sobre el nivel del mar del Penyagolosa. Es una de las montañas valencianas más emblemáticas, quizás la más, por una serie de razones. Primero, por su altura y su considerable prominencia. Segundo, porque permite ser disfrutada tanto por los amantes de la escalada a través de su espolón sur como por las familias o los grupos de amigos llegados de diversas partes del país a través de la turística senda que parte de la ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

Efectivamente, nuestro caso es este último. Ángel Carlos ha llegado desde Valencia. César, desde Madrid. Alfonso, Sergio y yo, desde la ciudad de Soria, de la que hemos partido a las 6.00 de esta mañana: Calatayud, Daroca, Teruel, desvío en la Venta del Aire hacia Rubielos de Mora, puerto de Linares, girar a la izquierda antes de Puertomingalvo y, antes también de Vistabella, último desvío a la derecha hasta la ermita.

En la cima

En la cima

Allí se aparca. También se puede aparcar unos 100 metros antes, que es desde donde realmente arranca la senda hacia la cumbre. Había bastantes coches, algo lógico considerando que es sábado, que hacía un día espléndido y que ya eran más cerca de las 12.00 que de las 11.00.

No muy lejos de la ermita está el Centro de Interpretación, al que nos hemos acercado para que nos explicaran el camino de subida. No tiene un gran misterio en días tan soleados como hoy. Desde donde se dejan los coches se sube por la senda marcada de rojo. Los primeros 200 metros coinciden con una pista apta para coches, pero cuando esta gira bruscamente a la izquierda hay que seguir de frente. Viene marcado.

Es el llamado Barranco de la Pegunta, un arroyuelo de montaña de aguas limpísimas. Casi desde el principio nos ha tocado pisar nieve, pero sin ningún problema en todo este primer tramo, de alrededor de tres cuartos de hora, hasta la Banyadera, donde volvemos a encontrarnos con la pista.

Desde ahí toca abandonar la senda roja para seguir la senda verde. Como ya nos advirtieron por teléfono, no había mucho espesor de nieve, pero la poca que quedaba estaría bastante helada. Y así ha sido, con lo que el avance ha sido tranquilo porque nuestros calzados no agarraban como deberían en esa nieve tan dura. Peor ha sido la bajada, aunque sin tener que lamentar nada grave.

La nieve tapaba también el camino, pero no hay ningún problema porque el Penyagolosa se terminará encontrando siempre que se siga hacia arriba: es una montaña solitaria, con una única cima paralela a un centenar de metros, pero sin ninguna otra cresta de continuidad.

Disfrutando del sol de invierno

Disfrutando del sol de invierno

Las vistas desde arriba son espectaculares, con miles de pinos, decenas de ondulaciones del terreno y algunos pueblos del Maestrazgo, muy bonitos todos los que hemos visto. Hoy, la bruma no permitía ver el mar. Hemos hecho las fotos de cima y hemos comido con tranquilidad, junto a bastantes otros andarines que han tenido la misma idea que nosotros para este sábado de invierno: disfrutar del sol mediterráneo desde el punto más alto de Castellón.

Para bajar, nada más llegar a la Banyadera, hemos acortado por otro pequeño barranco, el del Forn, que en unos pocos minutos desemboca de nuevo en el de la Pegunta, para regresar hasta el coche por el mismo camino que el de la ida. Ha sido una de las cimas más agradecidas del proyecto por la temperatura, la presencia de la nieve, la visibilidad, la duración de la marcha… Me temo que tocará regresar algún día para conocer más despacio algunos de estos pueblos que me han parecido tremendamente atractivos.

Punto de salida: Ermita de Sant Joan de Penyagolosa.

Distancia: Alrededor de nueve kilómetros.

Desnivel: Hemos salido de 1.270 metros y se llega a 1.815. No hay subidas y bajadas: algo más de 500 metros de desnivel positivo.

Cuánto se tarda: Hemos estado unas tres horas en total, pero alrededor de media la hemos empleado en disfrutar de las vistas desde la cima y en comer.

Explícame cómo se sube sin literatura: Dejas el coche en Sant Joan de Penyagolosa. Justo antes hay otro pequeño aparcamiento. Coges la pista que sale a la izquierda y, a los 200 metros, la dejas para seguir de frente por un barranco. Cuando te encuentras de nuevo con la pista, después de media hora, la sigues unos metros hacia la derecha para encarar la última subida hasta el pico, sin pérdida.



La canción de Fernando:

Cima 31 de 45. Murcia. Los Obispos. 2.014 metros. 28-12-2016

Apenas 24 horas después de haber coronado la cima 30 hemos hecho exactamente lo mismo con la 31. Ayer nos tocó Albacete, y hoy nos ha tocado la que en su día fue su compañera de región, Murcia. Si ayer nos sorprendimos con lo que encontramos, hoy hemos repetido sensación, y quizás acrecentada.

Los Obispos es ligeramente más baja que la Atalaya, y por eso nos habíamos hecho la idea, sin ninguna base científica, de que íbamos a encontrarnos menos nieve. Nos ha pasado lo contrario, quizás por la ruta que hemos elegido para subir.

Estamos alojados en Cañada de la Cruz, a casi 1.300 metros sobre el nivel del mar. Para llegar a Los Obispos se puede salir directamente desde el pueblo, pero nosotros hemos optado por hacerle caso a nuestro casero y avanzar algo más de un kilómetro por un camino, hasta un chalé abandonado y una majada que se encuentran en el mismo camino de subida.

Justo enfrente de nuestra casa rural, la única del pueblo, hay un cartel con varias vías de acceso a Los Obispos. Nos gustó la que se llama de Las Zanjas (también la hemos encontrado como Barranco del Rey), y esa es la que hemos seguido.

En la cima

En la cima

El chalé y la majada están ya a 1.400 metros. Husmeando un poco, pronto hemos encontrado los primeros hitos y flechas rojas que señalan claramente hacia arriba. Los hitos están muy juntos y el barranco es el barranco, así que perderse está muy cerca de ser imposible.

El camino es estrecho y es obligatorio ir en fila india. Al poco de empezar hay dos pasos de dos o tres metros en los que es estrictamente obligatorio ayudarse con las manos para avanzar, pero no son trepadas difíciles.

Empieza la nieve

Justo después de esa segunda trepada, alrededor de los 1.600 metros, ha empezado la nieve. Parecía que había la misma que cayó cuando cayera, hace unos días, porque es un terreno en el que se nota que no da el sol en todo el día. La nieve estaba dura, nos resbalábamos a tramos, pero casi mejor esto que no andar hundiéndose cada dos pasos, como ayer.

Al cabo de la hora, o quizás un poco antes, termina el barranco y el terreno se abre. Vemos entonces que la nieve no está solo en nuestro sombreado camino de subida, sino en toda esta zona alta del macizo de Revolcadores. Igual que ayer, tenemos la suerte de que el día está totalmente despejado. O mejor, está despejado donde nosotros nos encontramos, pero no al sur: un gran mar de nubes cubre todas las tierras que ayer veíamos, con esa belleza especial que tienen siempre los mares nubosos.

En el Revolcadores

Justo después del final del barranco se ve ya el primer vértice geodésico de los dos que vamos a hollar hoy, el del Revolcadores, el que da nombre a todo el macizo. La nieve sigue sorprendentemente dura a pesar de lo expuesta que se encuentra esta zona, ya sin apenas pendiente.

Tras la foto en el Revolcadores, a 1.999 metros, hemos culminado la ruta de ascenso de hoy con otro cuarto de hora hasta Los Obispos, 15 metros por encima. Si ayer no vimos a nadie en las cinco horas de marcha, hoy nos hemos encontrado dos o tres pequeños grupos de montañeros además de nosotros.

Revolcadores y mar de nubes

Revolcadores y mar de nubes

En Los Obispos hemos celebrado esa cima número 31 con una nueva foto, mientras veíamos como la niebla se iba echando sobre nuestro camino de vuelta, que ha sido el mismo que el de la ida. Nos ha importunado unos minutos al principio, pero de regreso al barranco ha desaparecido.

Durante el descenso ha habido algunos resbalones por esa dureza de la nieve, pero sin percances. Costaba imaginar que íbamos a encontrar más nieve en Murcia que la que hay en estos días en Soria, pero pensamos que así ha sido. Finaliza así nuestra expedición navideña por el sur de España, mientras especulamos, como siempre, con cuáles pueden ser las próximas.

Punto de salida: Un chalé a poco más de un kilómetro al noreste de Cañada de la Cruz.

Distancia: Alrededor de siete kilómetros y medio.

Desnivel: 650 metros positivos… y los mismos negativos.

Cuánto se tarda: Tres horas y cuarto hemos estado andando hoy.

Explícame cómo se sube sin literatura: Desde Cañada de la Cruz se puede subir en coche alrededor de un kilómetro hasta un chalé abandonado y una majada. Desde esta majada, dejándola a la izquierda, pronto se ven los hitos y las flechas rojas. El camino sube paralelo a un barranco. Terminado el barranco, se llega al Revolcadores. Y un cuarto de hora después, casi en la misma dirección, está la cima de Los Obispos.

La canción de Fernando:

Cima 30 de 45. Albacete. La Atalaya. 2.083 metros. 27-12-2016

Sigue, prosigue, avanza y continúa este reto que nos marcamos en agosto de 2013, y que hoy ha alcanzado en Albacete sus dos terceras partes. De 45, llevamos 30, cuando todavía nos falta algo más de año y medio para intentar completarlo. Hemos pisado los 2.083 metros de La Atalaya Cristina, Félix, José Luis, José Vicente, Nacho, Óscar, Ramiro, Sergio 1 y Sergio 2.

En general, nos ha sorprendido muy gratamente esta ascensión a la cima más elevada de la provincia manchega. La Sierra de Las Cabras se encuentra al sudeste de Albacete, en un terreno muy cercano a Almería, Granada y Murcia. De hecho, nosotros nos alojamos en una población de esta última provincia, en Cañada de la Cruz. Estamos en un territorio bastante aislado de grandes poblaciones, muy montuno, muy bonito.

Poco antes de las nueve de la mañana estábamos montados en la furgoneta. Y unos minutos después llegábamos con ella al caserío de la Fuente de la Carrasca, ya en la provincia albaceteña. Ese es el punto de salida.

En la cima de la Atalaya

En la cima de la Atalaya

Teníamos grabada una ruta circular que pasa por cuatro montañas por encima de los 2.000 metros. Nos ha parecido oportuno seguirla, pero en el sentido contrario. Eso significa que, justo a la entrada de Fuente de la Carrasca según se viene de Cañada de la Cruz, hay que subir en línea recta por un barranco bastante empinado. Hay hitos que van marcando el camino.

En esta subida no hemos pisado mucha nieve, aunque sí se veían algunos corros donde no da el sol en todo el día. En esta zona de España llovió muchísimo hace unos días, y por encima de ciertas altitudes se supone que esa agua sería nieve. En el territorio limítrofe entre Murcia y Albacete hay varios pueblos entre los 1.300 y los 1.500 metros, algo que no sucede en muchos lugares de España, ni siquiera en los más montañosos.

Caminando hacia la cima dejando la Sagra al fondo

Caminando hacia la cima dejando la Sagra al fondo

Poco antes de cumplir la hora de subida hemos llegado a la gran loma desde la cual, a la derecha, se veía nuestro primer objetivo de hoy: el pico Calderón. Aquí ya había nieve, pero todavía una pequeña capa apenas suficiente para cubrir el suelo. Conviene subir este pico y ya, desde su cima, se divisa la auténtica meta de la marcha, la Atalaya. En un día como hoy, muy soleado y con no mucho viento, es un paseo. Creo que hemos alcanzado el pico más alto de Albacete hora y media después de haber empezado a andar.

Siguiendo esta especie de carrera de béisbol, hemos girado a la izquierda para subir a Las Cabras, donde se encuentra el vértice geodésico. Otro paseo sencillo lleva a esta cima, apenas un par de metros o tres más baja que la Atalaya.

Creíamos que todo iba a ser así de fácil, pero el panorama ha cambiado de repente de modo radical, se supone que por la orientación. Desde Las Cabras ya había muchísima más nieve, y a los diez minutos nos ha tocado afrontar una bajada corta pero muy pronunciada, de una relativa dificultad, sobre todo por el riesgo de hundirse hasta más arriba de las rodillas.

Desde ahí, durante más de una hora y media, esa ha sido la constante: nieve blanda y abundante, piedras, cuidado al avanzar… Hemos seguido una valla a cuyo final se encontraba el cuarto pico de hoy, el Cagasero. Desde ahí, mirando al norte, todas las tierras estaban cubiertas de nieve, lo que no sucede en la vertiente sur.

Empezamos a bajar

El Cagasero ha sido el comienzo de la bajada. Primero, por la cresta, bastante inclinada y todavía con mucha nieve. Segundo, y por seguir la ruta que teníamos marcada, por un terreno de piedra suelta que no parece el camino más idóneo para alcanzar el punto de partida. Pero tampoco es para tanto.

Los últimos dos kilómetros han sido ya muy suaves, casi llanos. Hemos llegado al camino asfaltado 500 metros antes de Fuente de la Carrasca. Se ha agradecido andar ligeros después de tanto terreno quebrado.

Ruta muy curiosa y muy recomendable, especialmente si se tiene la suerte que hemos tenido hoy, con nieve y con un día muy soleado. Nuestra intención es alcanzar muy pronto la cima 31.

Punto de salida: Fuente de la Carrasca.

Distancia: Nos han salido algo menos de nueve kilómetros.

Desnivel: Fuente de la Carrasca está a poco más de 1.500 metros y la Atalaya, a 2.083. En total, con los subes y bajas, han salido 1.440 de desnivel acumulado.

Cuánto se tarda: Hoy hemos estado cuatro horas y cincuenta minutos. La profundidad de la nieve en toda la cara norte de la ruta nos ha demorado bastante en el avance.

Explícame cómo se sube sin literatura: Se sale de la Fuente de la Carrasca, del comienzo de este caserío si se viene de Cañada de la Cruz. Se sube un barranco empinado sin mucha pérdida, se corona el Calderón y ya desde ahí, en alrededor de un cuarto de hora y después de girar a la derecha, se alcanza la Atalaya.

La canción de Fernando:

Cima 29 de 45. Palencia. Peña Prieta Sur. 2.537 metros. 13-11-2016

Ya solo quedan 16 cimas, y hoy nos hemos anotado una de las potentes de las que nos quedaban: Palencia. El norte de esta provincia está cerrado por unas impresionantes moles montañosas con algunas cumbres célebres, fundamentalmente el Espigüete y el Curavacas. Pero ninguna de ellas dos alcanza los 2.537 metros sobre el mar de la antecima sur del Peña Prieta, antecima llamada también Pico del Infierno.

El Peña Prieta en sí está plenamente en Cantabria. A menos de dos centenares de metros hay una antecima con la que casi comparte altitud, y que sí está en la provincia palentina. No entiendo qué problema hay en considerar esta montaña como la más alta de esta provincia.

Hoy hemos coronado el Pico del Infierno (o Peña Prieta Sur, según avance la crónica veré cómo lo llamo) Ángel, Chupi, David, Félix, Jesús, José Vicente y Sergio. Ha sido la típica expedición de fin de semana en la que cada uno viene de un lado: Félix de Madrid, David de Bilbao, Jesús y Chupi de El Burgo y los tres restantes de Soria capital. Nos reunimos ayer a las 19.00 horas en el albergue de Triollo, donde amenazamos con regresar.

Pero no hablemos del futuro.

A las 6.30 han sonado nuestros despertadores. A las 7.00 estábamos desayunando. Poco después de las 7.30 salíamos en nuestros coches hacia Cardaño de Arriba, el pueblo más alto de Palencia. Después de terminar de prepararnos, nuestros primeros pasos se han dado a las 8.15 horas de la mañana.

Los siete, en la cima

Los siete, en la cima

Poco antes habíamos recibido la gran noticia del día: después de haber salido del albergue y de haber recorrido los primeros kilómetros en coche bajo una pastosísima niebla, de repente se ha despejado todo. Ni media nube en el cielo, ni la menor ráfaga de aire y una temperatura casi hasta demasiado alta para la ropa que llevábamos.

Inicio sencillo

El inicio de la ruta, las dos primeras horas y un poco más, no puede ser más fácil. Hay que aparcar en el lugar destinado para ello nada más llegar a Cardaño de Arriba. Justo ahí sale la senda del Pozo de las Lomas, y esa senda es la que hemos de seguir, dejando siempre a la derecha el riachuelo y las cascadas que este forma, así como un bonito abedular.

El camino está muy bien marcado con las clásicas señales blancas y amarillas. Al poco de salir se deja a la izquierda la senda del cónico pico Murcia, que luego veremos a lo lejos. No mucho después, ignoramos el camino que sale a la derecha hacia el Pozo del Ves. Durante todo este tramo inicial, si echamos la vista atrás, se nos va descubriendo la imponente cara norte del Espigüete.

La primera hora es por buen camino y con demasiada poca pendiente. Empezamos entonces a ganar altura y llegamos en poco más de de dos horas al Pozo de las Lomas, un lugar precioso, sobre todo en días como hoy. Ya estamos encima de 2.000 metros. Es la clásica excursión senderista de ida y vuelta de la Montaña Palentina.

Pero nuestra idea era otra, era subir más. Llegados a este Pozo de las Lomas, que se deja abajo a la izquierda, toca elegir el camino de subida. Desde allí, se divisan justo enfrente las afiladas Agujas de Cardaño. Hemos optado por coger una canal muy empinada justo a la derecha de estas Agujas. Calculo mal las pendientes, pero aquí había mucha. Y con nieve.

Nos ponemos los crampones

Al principio la hemos hecho sin crampones, pero en su tramo final había demasiada sombra y hemos decidido que era mejor ponérnoslos. Apenas unos minutos después estábamos en la cresta, pero no han venido mal. Nos los hemos quitado.

Otras veces, llegados a la cresta, el objetivo se encuentra a derecha o izquierda. Esta vez no ha sido tan sencillo. A la izquierda se divisa el Tres Provincias, muga entre León, Palencia y Cantabria. Lo correcto es ascenderlo y no intentar ladearlo.

Buscando el corredor de subida

Buscando el corredor de subida

Una vez que se asciende o más precisamente un poco antes, se ve el Peña Prieta, por fin, a la derecha. Ya llevábamos buena caminata. El terreno era hoy mixto de nieve y roca algo suelta, no muy técnico pero tampoco fácil de andar. Cuando hemos llegado arriba, nuestros dispositivos electrónicos nos han advertido de que esa cima era la cántabra.

Efectivamente, no muy lejos, y después de haberlo dejado a la derecha poco antes, hemos visto el Peña Prieta Sur. En menos de diez minutos estábamos los siete allí en su cumbre, haciéndonos la foto conmemorativa. En casi todo el trayecto apenas hemos coincidido con un montañero solitario que nos ha adelantado y, al bajar, con un grupo de cuatro personas que parecía subir al Pozo de las Lomas.

Regreso por el Tres Provincias

Para bajar, hemos tenido que regresar de nuevo al Tres Provincias y, desde él, de nuevo, a la cresta a la que hemos accedido antes. Pero no hemos girado a la derecha para bajar por el corredor de subida, lo que habría sido complicado. Hemos seguido de frente, dejando a la izquierda el alto de Fuentes Carrionas y, poco después, ya sin nieve y con solo algo menos de pendiente, nos hemos lanzado hacia abajo por una especie de senda de roca suelta y tierra. Ese descenso nos ha dejado ya en la senda marcada de blanco y amarillo que se conduce entre el Pozo de las Lomas y Cardaño de Arriba.

En este último lugar es donde teníamos nuestros coches. Todavía nos ha tocado andar otro rato para volver a verlos ocho horas después de la última vez.

En resumen, una caminata espectacular, en la que se divisan los principales picos de la Montaña Palentina (Murcia, Espigüete y Curavacas), además de la línea casi perfecta de los salvajes Picos de Europa, hoy algo tapados por la niebla.

Punto de salida: Cardaño de Arriba.

Distancia: Nos han salido casi 17 kilómetros.

Desnivel: Cardaño de Arriba está algo por encima de los 1.400 metros y el Pico del Infierno, a 2.537. Además de esos 1.100 metros imposibles de evitar, hemos hecho algunas bajadas que han provocado que, al final, el desnivel acumulado haya estado muy cerca de los 2.600 metros.

Cuánto se tarda: Hoy hemos tardado ocho horas. Con otras condiciones de nieve y alguna parada menos, se le puede ganar tiempo.

Explícame cómo se sube sin literatura: Desde el mismo aparcamiento de Cardaño de Arriba sigues la senda del Pozo de las Lomas hasta el final. En el Pozo de las Lomas, coges un corredor que termina a la derecha de las Agujas de Cardaño. Terminas el corredor y giras a la izquierda para subir el Tres Provincias. Desde ahí, toca descender de nuevo, hacia la derecha, para subir al Peña Prieta ‘auténtico’. En ese trayecto, a la derecha, habrás dejado el Peña Prieta Sur. Para bajar, desde el final del corredor, sigues de frente para girar un rato después a la derecha, en un camino más sencillo hasta la parte baja del Pozo de las Lomas.

La canción de Fernando:

Cima 28 de 45. Madrid y Segovia. Peñalara. 2.428 metros. 11-10-2016

De las 45 cimas que conforman el reto que da título a este blog, la de hoy es una de las que más ilusión me ha hecho y me hará. En primer lugar, porque es la montaña más alta de mi provincia, de Madrid, igual que lo es de la vecina Segovia. Y en segundo lugar, porque la he hecho con Alfonso, con quien ya pateábamos estas montañas de la Sierra madrileña hace más de veinte años, aunque yo nunca subí al Peñalara hasta hace unas horas.

Como no me he cansado de repetir a lo largo de este blog, el objetivo del mismo no es abrir vías nuevas, ni subir por las rutas más largas o más espectaculares. De hecho, en la mayoría de los casos intento subir por la vía canónica, por lo que en montañismo suele denominarse la ‘ruta normal’.

En la cima

En la cima

Sucede que eso mismo es lo que hemos hecho hoy en el Peñalara. ¿Qué pasa entonces? Que ascender a una imponente montaña de más de 2.400 metros de altitud se convierte en poco más que un paseo con pendiente, cuando en invierno, y siguiendo otras rutas, puede ser una verdadera odisea subir a esta cima del Sistema Central, desde donde se divisan unas espectaculares vistas de la gran llanura castellana, con Segovia en primera plana.

Yo estoy de vacaciones pero Alfonso trabajaba por la mañana. Como hoy es casi viernes (mañana es festivo, 12 de octubre), ha podido organizarse para salir de Madrid a las 12.30. Él llevaba embutido y yo agua, solo necesitábamos comprar algo de pan para repetir las clásicas excursiones montañeras en las que no hace falta más nada.

Más gente de la esperada

Hemos pasado el Puerto de Navacerrada, donde nos ha sorprendido el gran número de coches que había, y hemos llegado poco después al Puerto de Cotos. De nuevo nos ha extrañado que un martes de octubre hubiera más coches y más personas de las que esperábamos, aunque muy lejos de cualquier tipo de masificación.

La subida clásica es, por tanto, desde el Puerto de Cotos. Hoy el día estaba espléndido de sol, con un poco de viento en cuanto hemos llegado a la cresta. La subida que hemos elegido es la más directa, el llamado sendero RV2. No tiene pérdida ninguna en días como hoy. Hemos dejado atrás la Venta de Marcelino y el Centro de Visitantes por una fuerte subida, la de las clásicas zetas.

El refugio Zabala

El refugio Zabala

A la derecha hemos dejado dos senderos. Primero, el que va directamente a la Laguna de Peñalara. Segundo, el que va al refugio Zabala y, si se desea, desde ahí también a las lagunas de Peñalara, los Claveles, los Pájaros…

Hemos seguido hacia arriba por las zetas, hasta llegar al cresterío. Con un día como el de hoy hemos podido disfrutar, ya lo he dicho, de una amplísima visión. No hay más misterio. Al llegar al cordal cimero, hay que girar a la derecha. Aparte de que es casi obvio, viene marcado. Y, por si fuera poco, nos hemos encontrado varios grupos de personas que ya iban bajando de la cumbre.

Otro paseo nos ha dejado a nosotros dos en ella. Hacía viento fresco, pero no se estaba mal del todo. Hemos hecho las tradicionales fotos de cima, tanto de nosotros como de algunos elementos de la misma, y hemos reemprendido el regreso.

Posible ruta circular

Hemos vuelto por el mismo camino de la ida. Yo recomienzo hacer la ruta circular, siguiendo un poco en línea recta, para bajar a la derecha y regresar por las lagunas que he citado antes. Otra buena opción es utilizar más de un coche o un autobús y bajarse hasta La Granja de San Ildefonso, para disfrutar después de un paseo por su palacio y sus jardines.

Eso, para nosotros, será otro día. Hoy hemos tenido más que suficiente con disfrutar de un gran día en el monte madrileño para celebrar que ya hemos superado la barrera de los tres quintos de este proyecto.

Punto de salida: Puerto de Cotos.

Distancia: Unos diez u once kilómetros.

Desnivel: Cotos está a 1.830 metros y el pico, a 2.428. No se pierde altura en ningún momento del ascenso, así que, si la calculadora no engaña, 600 metros casi clavados.

Cuánto se tarda: Hemos ido más rápido que lento, aprovechando que no llevábamos mucho equipaje. Hemos subido en hora y cuarto y bajado en alrededor de una hora. Contando el tiempo de la cumbre, la caminata no ha llegado a las dos horas y media.

Explícame cómo se sube sin literatura: Aparcas en Cotos. Es muy fácil. Subes las zetas que dejan a los lados el Centro de Visitantes y el Club de Montaña Peñalara. Cuando terminas las zetas, sigues la cresta girando a la derecha y llegas a la cima en un rato.

La canción de Fernando (Segovia):

La canción de Fernando (Madrid):

Cima 27 de 45. Las Palmas. Pico de las Nieves. 1.957 metros. 8-10-2016

No sé de dónde copié el listado inicial de las cimas más altas de cada provincia. En ese listado, aparecía el Pico de las Nieves como el pico más elevado de la provincia de Las Palmas. ¿Por qué se ha considerado así tanto tiempo? Está claro que no lo es. Justo al lado, a unos 300 o 400 metros, hay una gran roca llamada el Morrón de la Agujereada. No hay que ser geógrafo para ver que es más alta.

¿Qué le sucede? Que subirlo no es fácil. En internet se encuentran personas que hablan de la conveniencia de cuerdas para ascenderlo, pero también hay otras que muestran unas rutas alternativas, rodeándolo, sin ocultar que son necesarias ciertas trepadas (fáciles) con bastante patio antes de llegar a la cima.

Ganas de conocerlo

Después de todo lo que había leído sobre el Morrón de la Agujereada, tenía ganas de conocerlo. Impresiona. Es un perfecto ejemplo de lo que hemos visto durante todo el día de hoy en Gran Canaria: verticalidad y piedras, increíblemente bonito. Se ve al lado del Pico de las Nieves, al que se puede llegar en coche y en el que hay cientos de personas disfrutando de las vistas. Nadie se plantea subir al Morrón.

Le hemos preguntado al del puesto de bebidas y comidas que hay justo en el Pico de las Nieves. Nos ha dicho el camino, reconociendo que él nunca se ha planteado subir pero también que ve de vez en cuando ve a personas que lo hacen, sin cuerdas.

La cima más controvertida

Esta cima de Gran Canaria es la más controvertida de este reto de las más altas de España.

En sentido estricto, no debería concedérmela. Volví al Lobo, volví al Aitxuri y volveré al Calvitero. A este Morrón de la Agujereada, también volveré cuando sea. Pero después de haber venido hasta Gran Canaria, después de haber subido en coche hasta el Pico de las Nieves y después de haber indagado por las paredes bajas del Morrón, he decidido apuntármelo.

En días previos contacté con alguien para que nos acompañara. Nos dijeron (gente montañera y acostumbrada a las trepadas) que buscando los pasos no era difícil, pero que justo hoy no podían acompañarnos.

De los cinco que hemos venido (los cuatro del Teide de ayer y Óscar), no todos teníamos intención de husmear esa posible vereda de ascenso. Aunque está al lado, nos han advertido de que podía ser casi una hora de ida y vuelta. Nos ha parecido preferible no intentarlo, pero sí darnos un paseo por abajo, riesgo nulo, hasta la Agujereada en sí y, después, hasta la Ventana del Roque Nublo, con unas vistas muy bonitas de esta montaña y del Teide.

El Morrón tiene apenas seis o siete metros más que el Pico de las Nieves (1.950-1.956). De momento, mantengo el plan inicial del blog, pero algún día lo cambiaré. Igual que sucedió en Badajoz y en Pontevedra (también es posible en Tarragona, pero ahí subimos por una vía pedestre), consideraré que hemos subido hasta arriba en coche.

Me quedo con la impresión que da ver ese Morrón de la Agujereada desde tan cerca, y con la sensación de que no pasará mucho tiempo hasta que alguien marque una ruta de subida relativamente asequible, siempre dentro de la prudencia que la gran roca impone.



La canción de Fernando:

Cima 26 de 45. Tenerife. Teide. 3.718 metros. 7-10-2016

Para subir a la montaña más alta de España hemos elegido el camino más auténtico: salir del mar y terminar en los 3.718 metros del Teide. Cuando arranqué este proyecto, dije que el Teide me gustaría subirlo así, y lo hemos conseguido con tres clásicos compañeros de estas cimas: Cristina, Luis Ángel y Sergio.

Hoy viernes hemos culminado la larga caminata que comenzamos ayer. Empiezo contando lo que hemos hecho hoy, aunque lo que tiene más enjundia es lo de ayer.

Habíamos planificado levantarnos a las 6.00 para empezar a andar a las 6.30, pero desde las 5.00 o antes ya estaba todo el mundo moviéndose por nuestra habitación. El del refugio nos había recomendado empezar a andar a las 5.30, pero el amanecer no era hasta las 8.00.

En la cima del Teide

En la cima del Teide

Finalmente, nuestros primeros pasos se han dado a las 6.18, y alrededor de una hora y diez minutos después estábamos junto a nuestros compañeros de refugio en las afiladas piedras que forman la cima de la isla de Tenerife, de las islas Canarias y de España.

Eso es lo que manda la tradición: subir a ver el amanecer en el Teide. Pero lo más bonito no es mirar hacia el Este, por donde ha empezado a elevarse nuestra estrella más cercana minutos antes de las 8.00.

La sombra del Teide

Lo bonito es mirar hacia el Oeste, donde esa misma estrella alumbra la montaña formando una sombra que es un triángulo perfecto sobre el mar de nubes que casi siempre cubre la isla.

Del refugio de Altavista (3.260) al Teide (3.718) es una subida casi continua salvo un tramo bastante llano y con alguna pendiente de bajada cerca del teleférico. Desde el teleférico hasta la cima hay poco más de 600 metros que salvan una fuerte pendiente, ya sin descansos. No hay ninguna posible pérdida entre refugio y cumbre porque es todo un camino flanqueado por piedras y del que ni siquiera está permitido salirse por la legislación del Parque Nacional de las Cañadas del Teide.

La larga caminata de ayer

Pero como decía al principio, lo de esta mañana ha sido simplemente la culminación de la gran marcha que hicimos ayer.

El resumen es fácil: salimos a las 7.20 de la playa del Socorro y llegamos a las 16.40 al refugio de Altavista, después de una caminata de casi 24 kilómetros y de 3.300 metros de desnivel. ¿Cómo se salva tanto desnivel?

Empezamos a andar en la playa del Socorro

Empezamos a andar en la playa del Socorro

También es fácil resumirlo: 2.000 metros sin descansos hasta los riscos de la Fortaleza, una ligera bajada y una caminata casi llana de alrededor de una hora por las Cañada del Teide, y otro escalón de 1.400 metros, de los cuales los últimos se hacen bastante duros por el cansancio acumulado, por la altitud a la que ya estamos y por la fuerte y continuada pendiente.

Este tramo final es el que tiene que hacer todo el mundo que sube al refugio. Es el sendero de la Rambleta, que sale desde el final de la pista de Montaña Blanca. Desde allí hasta el refugio de Altavista son apenas 2,5 kilómetros, que nos han llevado alrededor de hora y media por los condicionantes recién expuestos.

¿Y cómo han sido entonces los 21,5 kilómetros anteriores? La ruta es preciosa. ¿Habrá en España algún lugar en el que, en tan poca distancia, se puedan ver cosas tan diferentes? Esas cosas son la playa, unos bonitos pueblos en la parte inicial del recorrido, unas sendas estrechas que atraviesan la vegetación tropical típica del norte de la isla, un terreno de pinar y, a partir de esos 2.000 metros, el paisaje lunático al que siempre recuerdan los terrenos volcánicos.

Empezamos a andar

A las 7.20, en la playa del Socorro, todavía era de noche, pero no fue necesario encender los frontales. Se sube por la carretera, se pasa por debajo de un puente y se sale a la autovía. Aunque solo son cien metros, ahí sí pusimos los frontales para que nos vieran los numerosos coches que venían de frente.

Pasados esos cien metros, se gira a la izquierda y comienza la subida salvaje. La ventaja es que al principio todavía se está fresco, y en la primera hora salvamos unos 500 metros de desnivel. Además, en casi todos los pueblos veíamos a alguien que nos ‘animaba’ por lo poco que nos quedaba hasta nuestro objetivo o que nos indicaba algún recorrido recomendado.

Nota importante: Aunque esta ruta entre la playa del Socorro y la cima del Teide es moderadamente habitual (y más que lo será), no está marcada en todo su comienzo. Hay muchas calles, muchas pistas que se bifurcan, muchos caminos que parecen posibles atajos… No merece la pena hacer esta ruta sin un track descargado. Sin él, es posible que hubiéramos tardado mucho más. Creo que no pasará mucho tiempo hasta que esta ruta (0-4-0 la llaman) esté marcada en su totalidad, como pasa desde que se entra en el Parque Nacional.

Hacia el Teide

Hacia el Teide

Íbamos haciendo breves paradas para beber y comer algo, pero la primera parada auténtica fue a las cuatro horas y media, casi a las 12.00 de la mañana. Por suerte, en todo este tramo inicial nos ha hecho una temperatura buenísima para andar. Quitarnos las mochilas, comer y beber bien y sentarnos 20 minutos en unos troncos nos dio las fuerzas necesarias para lo que nos quedaba de marcha: la mitad.

Hasta entonces, desde que abandonamos los pueblos, no vimos a nadie, solo escuchamos las voces de un pastor. Poco después, ya metidos en el Parque Nacional, nos fuimos encontrando gente, empezando por unos trabajadores de Tragsa haciendo algunas mejoras en el camino.

En el sector inicial de las Cañadas también nos encontramos con algunos turistas paseando, pero muy pocos. En Montaña Blanca hicimos la segunda y última parada larga de la ruta, a las siete horas. Estuvimos hablando un buen rato con dos hermanos jóvenes, cazadores. Llevaban una docena de perros y un hurón.

El encuentro con los cazadores

Estaban contentos con su jornada: habían cazado nueve conejos y habían matado dos gatos salvajes. Uno de los conejos estaba vivo, pero se lo llevaban a casa para soltarlo cuando terminara la época de caza y que se reprodujera. En el Parque Nacional también se cazan perdices y muflones, aunque de esta última especie no es ahora la época.

Tras la conversación con los pastores seguimos hasta el final esta pista de Montaña Blanca. Cuando la terminamos, como he dicho, se abandona la suave pendiente para empezar el empinadísimo sendero 7, esos dos kilómetros y medio que tan largos se hacen. Afortunadamente, después de una de las zetas, y casi sin aviso, se ve una de las antenas del refugio e, inmediatamente después, el refugio en sí.

Mientras Luis Ángel se fue a inspeccionar otro poco hacia arriba, nosotros nos quedamos esperando a que abrieran la cocina y los baños (17.00), dos horas antes del reparto de las habitaciones.

Después de algunas conversaciones con los pocos españoles con los que compartimos techo, cenamos alrededor de las 20.00 horas, y poco después de las 21.00 ya estábamos empezando a acostarnos. Normal, por tanto, que a las 5.00 ya no tuviéramos muchas ganas de dormir, antes de afrontar esta jornada de hoy en la que hemos conseguido tachar la vigésima sexta cima, nada menos que el Teide.

Punto de salida: Playa del Socorro, al norte de la isla de Tenerife.

Distancia: 24 kilómetros ayer, poco más de dos hoy.

Desnivel: 3.718 metros hay entre el mar y el Teide. Ayer hicimos 3.260 y hoy el resto. Ayer tuvimos un tramo de descenso que no llegaría a cien metros.

Cuánto se tarda: Ayer, algo más de nueve horas y cuarto. Hoy, una hora y diez minutos. Respecto a lo de ayer, la variación puede ser grande por arriba o por abajo.

Explícame cómo se sube sin literatura: Coge un track y síguelo. Ahora en serio, no es fácil explicar sobre todo el inicio por la gran cantidad de cruces que hay. Del Socorro se sube por su carretera, se llega a la autovía, se anda en sentido contrario a los coches cien metros y se coge un desvío a la izquierda. Y desde ahí, realmente, tampoco hay mucha pérdida: subir, subir y subir. Si en una bifurcación ambos caminos van hacia arriba, seguramente se junten luego: lo mejor es coger el más empinado. Tras el breve tramo de descenso de los Riscos de la Fortaleza, más que girar a la derecha, conviene seguir de frente para ir hacia Montaña Blanca. La mole del Teide es tan inmensa y puede verse desde tantos sitios que es fácil saber por dónde es necesario dirigirse a ella.

La canción de Fernando:

Cima 25 de 45. Burgos. San Millán. 2.131 metros. 4-9-2016

Hoy hemos subido a la vigésima quinta de las 45 montañas, una cumbre sencilla fundamentalmente porque la hemos hecho en verano, porque hemos elegido quizás la ruta más corta de las que se pueden hacer a pie y porque hemos salido a las 7.15 de Soria y ya estábamos de regreso casi a la hora de comer.

Hemos ascendido José Vicente y yo al San Millán de Burgos, aprovechando la coincidencia de que hoy se celebraba la decimocuarta edición de la carrera organizada por el Club Montañeros Pradoluengo, llamada precisamente ‘Subida San Millán’ y que este año, además, (ahora me estoy enterando) era el II Campeonato de Clubes de Castilla y León. Por eso había tantas camisetas repetidas.

En la cima

En la cima

Nuestro comienzo de ruta ha sido el puerto del Manquillo, a 1.400 metros de altitud. Se encuentra entre las localidades de Riocavado de la Sierra (también lo veréis como Riocabado) y Pineda de la Sierra. Por allí pasa el punto más alto de la Vía Verde Sierra de la Demanda. No hay mucho sitio para aparcar, pero tampoco había más coches.

De hecho, en toda la ruta no hemos visto a nadie hasta que no hemos llegado a la misma cima. La verdad completa es que nos ha adelantado un coche de la Guardia Civil que también subía, justo en un atajo que está perfectamente marcado por hitos.

Menos kilómetros de los que pone

En el mismo puerto del Manquillo hay un letrero que indica la dirección hacia el nacimiento del Arlanzón y hacia el pico de San Millán. En este último pone una distancia de 9,5 kilómetros, pero tiene que estar necesariamente mal. Aunque nosotros hoy no hemos grabado la ruta, habrá algo más de siete kilómetros.

Lo más duro de toda la subida, o al menos lo más empinado, es justo ese comienzo. La pista, apta para todoterrenos hasta la misma cumbre, corta la montaña en perpendicular hasta llegar al cordal. Allí, la pista gira a la izquierda y, nosotros, con ella. A los pocos minutos de este giro ya se ve de frente el San Millán.

Después de otros pocos minutos de paseo llano, dejando a la izquierda el nacimiento del río Arlanzón, toca una nueva subida, esta vez a un cortafuegos. En su mismo pie sale un camino a la derecha, pero hay que olvidarnos de él y seguir subiendo. Lo único que estamos haciendo es seguir la pista para vehículos, que gira de nuevo a la izquierda pasado ese cortafuegos.

El único atajo

Seguimos avanzando, cada vez con más calor y dejando atrás y a la derecha la cima más elevada de la Demanda, el San Lorenzo. Y más atrás, nuestras montañas sorianas de Urbión. A la derecha del camino, antes de una nueva elevación, hay un gran hito a la derecha. Es buena idea seguirlo porque se ataja un buen trecho. Es cuando nos ha adelantado el coche de la Guardia Civil, que ha seguido por la pista.

Reenganchados de nuevo también nosotros al camino ancho, en algo así como 20 minutos hemos llegado a la cumbre del San Millán, a la número 25 de este proyecto, un bonito número redondo.

En la cumbre hemos estado bastante rato almorzando y, sobre todo, animando a los numerosos corredores que llegaban derrotados a lo más elevado de los casi 30 kilómetros que debían recorrer, con salida y llegada en Pradoluengo.

El nacimiento del Arlanzón

La bajada la hemos hecho por el mismo camino, aunque nos hemos desviado para ver el nacimiento del Arlanzón. Son algo menos de diez minutos de desvío, y esa es la principal razón por la que puede merecer la pena ver las primeras aguas que luego bañarán la ciudad de Burgos. Hoy esta fuente no estaba seca, pero apenas había un cuenco de unos centímetros de diámetro.

Vuelta al coche, deshaciendo la fuerte pendiente final, y regreso en él hasta Salas de los Infantes, donde hemos completado el almuerzo de la cima en uno de los bares de esta localidad de los Dinosaurios. Es posible que la siguiente cumbre sea muy diferente.

Punto de salida: Puerto del Manquillo, entre Riocavado de la Sierra y Pineda de la Sierra.

Distancia: Calculo que entre 14 y 15 kilómetros.

Desnivel: Se sale a 1.400 metros exactos. La cumbre está a 2.131. En el camino hay dos breves pérdidas de altura. El total no creo que llegue a 800.

Cuánto se tarda: Hemos tardado en subir una hora y 50 minutos. En bajar, una hora y 40, aunque hay que tener en cuenta el desvío para ver el nacimiento del Arlanzón. En la cumbre hemos estado bastante rato porque hoy estaba entretenida.

Explícame cómo se sube sin literatura: Más fácil imposible. Del propio puerto del Manquillo sale una pista en la que ya pone ‘Pico de San Millán’. Hay que seguirla hasta el mismo pico. Ella misma hace las curvas necesarias. Puede haber dos dudas. Antes del cortafuegos, sale un camino a la derecha. Hay que dejarlo y seguir de frente, hacia arriba. Y después, no muy lejos de la cima, se ve a la izquierda una señal de GR. Realmente, es para los que vienen de Pineda. Nosotros tenemos que seguir de frente, donde hay otra seña del GR.

La canción de Fernando:

Cima 24 de 45. Huesca. Aneto. 3.404 metros. 15-5-2016

No hay mucha literatura que pueda añadirse a las ascensiones al Aneto por su ruta más clásica, más allá de contar la nuestra para que la lean nuestros conocidos y para recordarla de vez en cuando en el futuro. Miles de personas ascienden cada año a la montaña más alta del Pirineo y, por tanto, a una de las cumbres más míticas de España y, supongo, de Europa.

Nuestro grupo estaba compuesto por 11 personas: Alfonso, Carlos, Cristina, David, Félix, Jesús, Nacho B., Nacho M, Nacho R., Sergio B y Sergio T. Ayer sábado nos juntamos los 11 en Benasque, pues nueve habíamos iniciado el fin de semana el viernes a mediodía. Aparcamos el coche en La Besurta y alrededor de las 17.30 salimos hacia el Refugio de La Renclusa, en un trayecto que nos llevó 40 minutos.

Saliendo de La Besurta

Saliendo de La Besurta

Allí en La Renclusa volvimos a coincidir con Alfonso, Carlos y Diego, de Almazán, con los que ya habíamos estado en Benasque. Ellos también han subido hacia el Aneto, pero con esquís. Nos acostamos a las 22.00, hora del toque de queda, y esta mañana nos hemos levantado poco antes de las 6.00 para desayunar a esa hora. Nuestra idea era madrugar más, pero casi nos lo desaconsejaron en el refugio.

El trayecto de ayer de La Besurta a La Renclusa lo hicimos bajo una lluvia continua, aunque con la previsión de que hoy mejoraría. No ha sido así en nuestras primeras horas de caminata. Antes de empezar a andar volvía a llover, pero no es fácil juntar un grupo tan grande para irse tan lejos y, de repente, elegir la anulación de los planes por una causa menor.

Empieza la marcha

Hemos empezado a andar a las 7.30, casi todos con las raquetas puestas como también nos habían recomendado. El largo comienzo de la ruta es una fuerte pendiente continua. La nieve aún estaba dura, así que al poco de empezar nos hemos cambiado a los crampones. Decenas de personas iban por delante y venían por detrás en la montaña más frecuentada, probablemente, del Pirineo.

No somos los únicos

No somos los únicos

Durante estas primeras horas de ascensión hemos tenido ratos de nevada, de viento no muy fuerte y, sobre todo, de la clásica visibilidad nula de la alta montaña, cuando el blanco de la nieve y el de la niebla parecen formar un conjunto homogéneo.

El Portillón Superior

La primera dificultad más conocida de esta ascensión por la vía normal es el Portillón Superior. La Renclusa está a 2.140 metros y este Portillón a casi 2.900, así que ya hemos subido un buen tramo. Es un paso estrecho después del cual hay que bajar hacia el glaciar. Es necesario esperar a que, de una en una, lo pasen todas las personas que hay por delante. No es muy difícil, pero tiene una buena caída a la izquierda, así que conviene no correr.

Después de este Portillón Superior llega una hora de glaciar. Hoy, con la altísima acumulación de nieve de todo el invierno, ha sucedido lo contrario de lo que suele pasar: al ser un lugar de escasa pendiente y estar la nieve cada vez más blanda, los crampones no eran necesarios. Varios de nosotros se han vuelto a poner las raquetas para este avance.

Seguíamos sin ver nada por culpa de la intensa niebla. Solo blanco, blanco y blanco, y los colores de las ropas del compañero de delante. Mucha gente nos iba adelantando con esquís de travesía por los dos lados, ahora que es casi la temporada alta para esa afición.

Último esfuerzo

Poco más de una hora después de haber empezado el glaciar, y sin  pérdida por la gran cantidad de personas que buscan también el Aneto, toca la última pendiente fuerte, girando a la derecha. Las zetas son claras pero el cansancio ha aparecido hace rato, así que este tramo final también nos ha costado.

Después de una de estas zetas, de repente, aparecen esperando sentadas algunas decenas de personas, así como numerosos esquís clavados verticalmente en la nieve para evitar su deslizamiento y pérdida. Todas esas personas están esperando en el lugar más célebre de la ascensión al Aneto: el Paso de Mahoma.

El Paso de Mahoma

La cruz de la cima del Aneto se encuentra a apenas 40 metros, pero es necesario atravesar este Paso si se quiere hollar el que es propiamente el lugar más alto del Pirineo. No todo el mundo lo hace, aunque la mayoría de nosotros, algunos atados, sí nos hemos decidido. El Paso de Mahona es un estrecho pasillo con dos o tres avances de roca sencillos, y donde la única dificultad es el vértigo de mirar a ambos lados, con sendas caídas de decenas o cientos de metros.

En la sala de espera del Paso de Mahoma

En la sala de espera del Paso de Mahoma

Hemos tardado hasta el Paso de Mahoma más de seis horas, pero en él hemos estado casi dos, esperando que se despejara, encordándonos, pasando y fotografiándonos en la cima. Por primera vez en todo el día, el cielo se ha despejado y hemos podido disfrutar de los cresteríos, los valles, los collados y los otros tresmiles de este conglomerado de los Montes Malditos. Ventajas de no madugar.

Descenso por Aigualluts

El descenso ha sido también el clásico para hacer la ruta circular sin necesidad de pasar por el refugio. Hay que llegar igualmente al glaciar pero ahora, en vez de cruzarlo transversalmente, se baja en línea más o menos recta hasta llegar al curiosísimo sumidero de Aigualluts. En algo más de una hora se pierden casi 1.400 metros. Buena parte de esa pérdida de altitud la hemos conseguido deslizándonos sobre plásticos. Con nieve dura habría sido más divertido y casi hasta peligroso.

Desde Aigualluts hasta La Besurta hay también más de una hora, pero entre unas cosas y otras la ruta se nos ha escapado hasta casi las 12 horas. Tanto tiempo de exposición a la nieve ha hecho que algunos de nosotros hayamos sufrido horas después los efectos de la oftalmia, molestos y muy habituales cuando el mal tiempo disimula la capacidad de la nieve para reflejar los rayos ultravioleta. Colirio y pomada.

De las 24 cimas que van hasta ahora, esta ha sido la más larga, la segunda más alta, de las más numerosas, quizás la más montañera y una de las que más ganas tenía, y además en invierno. El Aneto es mucho Aneto. Quizás algún día regrese sabiendo que va a hacer buen tiempo de verdad y con menos gente no conocida.

Punto de salida: Refugio de la Renclusa.

Distancia: Nos han salido entre 15 y 16 kilómetros.

Desnivel: Se sale a 2.140 metros (Renclusa), se llega a 3.404 y se baja a 1.900 (Besurta).Entremedias hay alguna pérdida de altitud mientras se sube. Aproximadamente, 1.400 metros de desnivel positivo y 1.600 de negativo

Cuánto se tarda: Nuestra ruta ha durado 12 horas. Sin esperas en el Portillón Superior ni en el Paso de Mahoma, y con otras condiciones de tiempo y de nieve, se puede reducir muchísimo ese tiempo.

Explícame cómo se sube sin literatura: Sales de La Renclusa y buscas la ruta más habitual, la de la izquierda, hacia el Portillón Superior. Lo cruzas. Atraviesas el glaciar dejando siempre la caída a la izquierda. Alrededor de una hora después giras a la derecha y está el Aneto. Para bajar, regresas al glaciar y lo bajas recto hasta el sumidero de Aigualluts. Giras a la izquierda y llegas a La Besurta.

La canción de Fernando: