Annie Leibovitz retrata el primer calendario “feminista” de Pirelli

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La actriz y comediante Amy Schumer, y la tenista Serena Williams.

 

Después de más de cincuenta años de existencia el famoso calendario Pirelli publica en 2016 la que puede ser su edición más original. La fotógrafa Annie Leibovitz retrata a 13 mujeres de éxito profesional en distintos campos, en lugar de sus clásicas modelos. No es la primera vez que Pirelli decide salir de su línea habitual: en 2015 participó la modelo de tallas grandes Candice Huffine; en la edición de 2011 se introdujeron modelos masculinos; y los calendarios de Peter Lindbergh (2002), Patrick Demarchelier (2008) y Steve McCurry (2013) no incluyen desnudos frontales.

Las mujeres han sido elegidas por la propia fotógrafa ante el deseo de la marca de “querer apartarse del pasado”, según declaró Leibovitz en la presentación del almanaque a finales de 2015. Aunque siempre, y sobre todo en los últimos tiempos, el calendario Pirelli contó con los principales fotógrafos del mundo de la moda parece que va intentando diluir el tópico de talleres mecánicos y mujeres objeto, entre otros conceptos cada vez menos beneficiosos para la imagen de una marca.

Leibovitz, que ya había participado en la edición 2000, dice haber querido que las fotos de esta edición mostraran a las mujeres exactamente tal y como eran, sin pretensiones. Ese ha sido el resultado, unas fotos sencillas en las que se ve el desorden bohemio del estudio, trípodes y focos, con los clásicos fondos grises.

Las protagonistas son la actriz Yao Chen, primera Embajadora de Buena Voluntad china de ACNUR; la modelo rusa Natalia Vodianova, fundadora de la organización benéfica Naked Heart Russia; la productora Kathleen Kennedy, presidenta de Lucasfilm; Agnes Gund, presidenta emérita del Museo de Arte Moderno de Nueva York; la tenista Serena Williams; la líder de opinión, crítica y escritora Fran Lebowitz; la presidenta de Ariel Investments, Mellody Hobson; la directora cinematográfica Ava DuVernay, la bloguera Tavi Gevinson, fundadora de Style Rookie y de la revista online Rookie; la artista visual iraní Shirin Neshat; la artista, música y actriz Yoko Ono; la cantante Patti Smith; y la actriz y comediante Amy Schumer.

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El fraude deja sin premio a Giovanni Troilo

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Una de las fotos de 'Ciudad negra - El corazón oscuro de Europa'.

 

Hace unos días, el prestigioso certamen de fotoperiodismo World Press Photo retiró el premio a Giovanni Troilo después de declararlo ganador en 2015 y tras haberse descubierto fraude en su serie 'Ciudad negra - El corazón oscuro de Europa', que retrata la localidad belga de Charleroi. El problema ha estado en que una de las fotos que componen el trabajo no había sido tomada en Charleroi sino en Molenbeek, un suburbio de Bruselas, y el jurado del certamen lo consideró motivo suficiente para descalificar toda la serie. En la foto en cuestión se veía el taller de un pintor trabajando con unos modelos desnudos.

La imagen que le costó a Troilo el premio de World Press Photo.

La imagen que le costó a Troilo el premio de World Press Photo.

El reportaje ya estaba generando tensiones antes de que fuera penalizado, ya que el alcalde de Charleroi, Paul Magnette, llevaba días protestando por la imagen, según él manupilada, que se estaba dando de la ciudad, que aparece como oscura, semiabandonada y peligrosa. "No soy experto en fotografía, pero sé reconocer el mal periodismo cuando lo veo", dice Magnette en una carta enviada a la organización del concurso, en la que afirma que todas las fotos tienen un grado de manipulación o descontextualización. Finalmente, después de que el propio Troilo confirmara que la fotografía cuestionada no se había tomado en dicha ciudad se le retiró el premio, que fue concedido a Giulio Di Sturco por su trabajo Chollywood, sobre el rodaje de una serie de televisión en China.

Los fraudes son cada vez más frecuentes en los concursos y certámenes, aunque la mayoría de ellos son producto de la manipulación digital. En 2014 la revista British Journal Of Photography publicó un artículo en el que aseguraba que el 8% de las fotografías que llegaban a la fase final de World Press Photo quedaban fuera de concurso por irregularidades diversas, voluntarias o no.

La fotografía de Paul Hansen, ganadora de WPP 2013, que se salvó de la descalificación pero motivó el cambio de las bases del concurso.

Uno de los casos más recientes, aunque no se llegó a la descalificación, fue el de la fotografía de Paul Hansen en la que unos hombres transportan los cadáveres de varios niños por una calle de Gaza. En ese caso se descubrió que se habían montado varios fotogramas para intensificar el dramatismo y después de dar muchas vueltas sobre el tema el jurado decidió darla por válida pero se corrigieron las bases para prohibir expresamente este tipo de prácticas y otras por el estilo.

Lo que está claro que la manipulación digital fuera de los límites de la corrección cromática, de contraste y de otros valores de "armonía" modifican el contenido de la imagen y la inhabilita como documento gráfico o vehículo informativo.

 

Lucy Hilmer y sus cuarenta trajes de cumpleaños

Birthday Suit Age 31 April 22, 1976.

Lucy Hilmer

 

Corriendo el riesgo de parecer reiterativo voy a seguir el hilo de uno de mis posts anteriores ('Cuatro hermanas, cuarenta años') para hablar de un caso similar en afán autobiagráfico. Se trata de Birthday suits ('Trajes de cumpleaños'), una serie en la que la fotógrafa estadounidense Lucy Hilmer se ha autorretratado durante las últimas cuatro décadas.

Hilmer ha dedicado cada 22 de abril de los últimos cuarenta años a posar en topless delante de su propia cámara. No se trata de un caso idéntico porque esta fotógrafa exhibe su traje de cumpleaños en situaciones muy diversas, aparentemente relacionadas con cada momento de su vida, e incluso se han ido añadiendo a la serie su marido y posteriormente su hija.

La aventura empezó en 1974, cuando tenía 29 años y viajó a Dead Valley para hacerse unas fotos inspiradas en la película Zabriskie Point, de Michelangelo Antonioni. Ella misma dice que una vez reveladas vio en esas fotos lo que creía su verdadera personalidad y decidió seguir, aunque no se exhibieron al público hasta 2005; ahora está preparando un libro, Birthday & Other Suits, que por lo que sugiere el título incluirá también otros trabajos.

A pesar de sus años, la serie cobra mayor fuerza en estos tiempos, en los que el género del autorretrato parece haber rejuvenecido en una forma más popular y espontánea a través de la reciente moda de los selfies, que no sé si tienen valor fotográfico pero sí tienen origen en la misma necesidad pseudo-egocéntrica de verse y perpetuarse a uno mismo. No juzgo a nadie, todos la tenemos.

 

 

René Burri, los ojos que inmortalizaron al ‘Che’

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Cuando uno hace la foto más popular del Che Guevara, y que en poco tiempo se convierte prácticamente en la imagen oficial del revolucionario argentino-cubano, no hace falta más para entrar en el grupo de los inolvidables. No es el caso de René Burri que hasta el día de su muerte, este lunes 20 de octubre, siguió realizando importantes trabajos para esa fábrica de colosos que es la agencia Magnum, y para otras publicaciones.

Inició su carrera con 13 años, retratando a Winston Churchil. Su trayectoria como fotoperiodista empezó en los años cincuenta, cuando pasó a formar parte de la agencia Magnum y cubrió con su Leica muchos de los grandes acontecimientos del siglo XX, como la guerra de Corea, la revolución cubana y la guerra de Vietnam. Su nacionalidad suiza le permitió trabajar en las dos alemanias durante la posguerra y publicar posteriormente el libro 'Die Deutschen' (Los alemanes), en 1962. Poco tiempo más tarde, en 1968, publicó 'The Gaucho' (El gaucho), con espectaculares imágenes de la vida de los gauchos argentinos y con prólogo de Jorge Luis Borges; para entonces ya había pasado el 'Che' por su objetivo. A pesar de ser esta última su foto más conocida siempre le restó importancia diciendo que su encanto residía sólo en el efecto del humo del habano.

Su primera exposición fue una retrospectiva de Pablo Picasso, en 2011 recibió un premio a la trayectoria (Reinhardt von Graffenried Lifetime Achievement Award) y el año pasado cedió su archivo de 30.000 fotografías al Museo del Elíseo en Lausanne, que quedará bien guardado tras su desparición.

 

 

Cuatro hermanas, cuarenta años

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La primera fotografía de la serie "The Brown Sisters: Forty Years", 1975.

 

Pocas cosas he visto tan deprimentes como las series fotográficas en las que una persona pasa años o décadas haciéndose la misma fotografía, creando un testimonio hojeable de su tránsito a través del tiempo. No es que se trate de una moda, sobre todo teniendo en cuenta que algunas de estas series se empezaron hace muchos años, pero últimamente se dejan ver más en blogs, redes, o revistas; como la del New York Times, donde hace pocos días se publicó justamente la última foto de una serie de 40. Se trata del proyecto "The Brown Sisters: Forty Years", en el que cuatro hermanas fueron fotografiadas una vez al año durante cuatro décadas por el fotógrafo estadounidense Nicholas Nixon.

Sin saberlo, Nixon empezó la serie en 1975; en una reunión familiar tomó una fotografía de su mujer con sus tres hermanas y, tras repetirla al año siguiente, decidió hacerla cada año por tiempo indefinido. El resultado se ha convertido en un libro que acaba de publicarse y se exhibirá este mes de noviembre en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La experiencia no sólo muestra cómo las cuatro mujeres van envejeciendo exteriormente sino que revela también una evolución en la actitud a nivel individual y grupal. La cohesión aumenta con el tiempo, en las primeras fotos las hermanas apenas se tocan y tienen posturas distantes pero según pasan los años se van acercando hasta terminar abrazadas, juntando las cabezas e incuso apoyándolas sobre el hombro más cercano.

Parece una serie monótona, pero no lo es cuando se la mira con calma y se descubre algo nuevo en cada una de sus fotos. Me encanta, pero no me retracto de lo que decía al principio.

Puede verse la serie completa en este enlace.

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Última fotografía de la serie (al menos hasta ahora), tomada en 2014

 

Las nebulosas noches Takashi Kitajima

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El creciente uso de los objetivos descentrables (tilt-shift) fuera del campo de la arquitectura ha motivado al fotógrafo japonés Takasi Kitajima a atravesar los límites conocidos y fabricar una óptica que lleve al extremo las cualidades naturales de los tilt-shift. La característica principal de estos objetivos es que tienen una pieza móvil que desplaza el eje óptico produciendo una alteración en la perspectiva y creando unos desenfoques antinatura que bien utilizados consiguen notables resultados. Para lograr esta bonita exageración Kitajima ha tenido que construir su propio objetivo, ya que los que existen en el mercado no alcanzan el grado de alteración que tienen estas nebulosas panorámicas de TokioNew York, y otras ciudades.

En estas particulares imágenes se produce una exaltación del bokeh, un término de reciente introducción, al menos a nivel popular, y que en japonés significa simplemente 'desenfoque'. El bokeh se refiere a la calidad de las zonas desenfocadas, independientemente de la cantidad o intensidad; actualmente la calidad se ve representada por los sobredimensionados círculos borrosos en los que se convierten las luces fuera del campo de enfoque, aunque realmente es una cuestión subjetiva. Muchos objetivos de las grandes marcas se publicitan remarcando esta cualidad.

En definitiva, una forma nueva de ver las luces de la gran ciudad.

 

 

Bye bye Bunny

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Elaina Lekas, 1965

A los 85 años murió este domingo Bunny Yeager, la fotógrafa que en Estados Unidos impulsó el estilo pin-up en los años 50. Junto a Irving Klaw dio la fama a Bettie Page, la modelo más emblemática de este movimiento y sobre la cual se hizo una película en 2005, The Notorious Bettie Page, además de varios documentales.

Durante las décadas de los 50 y 60 su trabajo fue publicado por revistas masculinas como Playboy y otras del estilo. La mayoría de estas publicaciones fueron desapareciendo en los 70 y empezó así a tener menos encargos hasta prácticamente desaparecer del panorama. En los últimos años su carrera tuvo cierto resurgimiento cuando el Museo Warhol en Pittsburgh recuperó su obra en una exposición, a la que le siguieron otras en algunas ciudades de Estados Unidos.

Linnea Eleanor Yeager, ese era su verdadero nombre, nació en Wilkinsburg, Pennsylvania, el 13 de marzo de 1929, y antes de dedicarse a la fotografía tuvo una fugaz carrera de modelo en los años 40. Como fotógrafa son muy conocidas sus imágenes de modelos en trajes de baño de leopardo y rodeadas de fieras, muy del momento.

En una época en la que no era muy frecuente fotografiarse sin ropa muchas modelos quisieron hacerlo frente a su objetivo porque se sentían menos incómodas en presencia de otra mujer; la mayoría de los fotógrafos de entonces eran hombres.

El legado que nos deja es el de haber participado decisivamente en el rumbo de la fotografía en un momento de cambios y propiciar una tendencia que fue el símbolo de una época.

 

El surrealismo onírico de Oleg Oprisco

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Imágenes sacadas de otro mundo son las que nos ofrece el fotógrafo ucraniano Oleg Oprisco, que desde hace un tiempo está ganando popularidad a través de las redes sociales. Una mezcla de surrealismo y atmósfera onírica logrados con cámaras clásicas de película le dan un carácter que muchos no consiguen aún con el uso de herramientas digitales. Evidentemente la obra parte de la cabeza del artista y en la idea está la esencia, al márgen de sus métodos; complicarse la vida no es meritorio pero a algunos nos resulta romántico.

Lo peculiar del caso realmente no es la elección del sistema sino la de las cámaras, según cuenta Oprisco en una entrevista utiliza dos modelos de Kiev (Kiev 6C y Kiev 88), copias soviéticas de bajo coste de la Pentacon Six y de la Hasselblad 1600F, dos cámaras alemanas de formato medio de mediados del s. XX. Se suma así este autor a la creciente lista de nuevos artistas jóvenes que trabajan con fotografía tradicional, como es el caso de Ellen Rogers, una fotógrafa alternativa que se ha propagado también a través de internet.

Al margen de estos tecnicismos, el joven fotógrafo de 25 años, del que se sabe muy poco, ha logrado una de las cosas más difíciles: un estilo definido e inconfundible. Sus protagonistas, generalmente mujeres inexpresivas involucradas en escenas irreales, nos llaman sin decir nada y nos invitan a acompañarlas a transitar por calles o prados que querríamos pisar. Tendremos que soñar frente a la pantalla hasta que se publique un libro que nos permita conservar estas magníficas imágenes.

 

 

Elgin Park, una pequeña ciudad con fotógrafo propio

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Elgin Park es la diminuta ciudad que el fotógrafo Michael Paul Smith lleva 25 años fotografiando. Una ciudad propia inspirada o creada a semejanza de la Norteamérica de los años '50 y tan pequeña que las escenas caben en una mesa de cocina, exactamente a escala de 1/24.

MichaelSmith02En las imágenes se combinan las maquetas con paisajes reales que componen principalmente los fondos con una notable precisión en la escala y perspectiva; yo, al menos, he tardado en darme cuenta de este truco óptico.

La ausencia humana es una característica de casi toda la producción, quizás por la dificultad de recrearla a escala de forma realista. Sea por este condicionamiento o una situación intencionada me parece el mayor de los aciertos; el aspecto de ciudad fantasma añade una dosis de misterio inquietante que las aleja de otras fotografías de este estilo. La ciudad tiene una vida aparente, las luces están encendidas, los coches parecen estar en funcionamiento, todo está ordenado y en general las escenas parecen habitadas pero a la vez no se ve a los habitantes. En unas pocas, que no he querido incluir aquí, aparece él mismo vestido de época con muy malos resultados, en mi opinión.

A nivel de equipamiento es muy básico, por lo que se ve en las fotos de making of las escenas diurnas están iluminadas de forma natural y las nocturnas con un flexo doméstico. Según cuenta en una entrevista, utiliza una Canon SX280, una cámara point and shot muy barata, de 14 megapixels.

La introducción de Smith en la fotografía deriva de su afición por construir maquetas, quizás ese sea su verdadero arte, pero ha sabido trasladarlo con maestría a las dos dimensiones.

 

 

El glamour olvidado de Robert Capa

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Hipódromo de Longchamp, Paris (1952).

 

La foto de un miliaciano de la Guerra Civil Española cayendo con los brazos abiertos es para todo el mundo la imagen más conocida de Robert Capa, seguida de otras tantas en blanco y negro de diversos conflictos armados. Lo que pocos saben es que el más emblemático de los fotoperiodistas de guerra ha dedicado también parte su carrera a retratos de glamour y a otros temas apartados de los campos de batalla. Se trata principalmente de fotografías tomadas para la agencia Magnum y tienen la particularidad añadida de la introducción del color, ausente en sus imágenes más famosas.

Esta parte desconocida de su obra ha sido recuperada por el International Center of Photography (ICP) de Nueva York, donde actualmente se exhiben más de 100 de estas fotografías en una exposición que han llamado 'Capa in color'. Las mayoría de las fotografías han sido tomadas entre los años 1941 y 1954 y más que desconocidas han sido olvidadas, ya que en su momento fueron publicadas en revistas como The Saturday Evening PostIllustrated, Holiday o Collier's. Entre sus retratados se encuentran Ava Gardner, Pablo Picasso, Truman Capote y muchos otros personajes importantes del arte y la cultura del siglo XX.

Los primeros experimentos de Capa con este sistema fueron en 1938 cuado pidió  a su agencia unos carretes de Kodakchrome, una película diapositiva de Kodak que lamentablemente dejó de fabricarse en 2009. El abandono, o paso a segundo plano, del monocromo en esta etapa de su carrera coincide con la aparición a gran escala de las películas en color, aunque sus fotografías de guerra se siguen viendo en blanco y negro, seguramente por la dificultad que entraña el revelado de las diapositivas en los improvisados laboratorios de campaña.

Aunque a algunos resulte más superficial que su obra conocida, esta recopilación nos ayuda a completar la imagen de Capa, capaz de mostrarnos con la misma facilidad cómo unos cascos probablemente verdes emergen de las aguas de la playa de Omaha en 1944 y un glamouroso gesto de Geraldine Brooks en el estudio del diseñador italiano Emilio Schuberth.