Los programas educativos de los partidos políticos (I): Ciudadanos

La educación siempre ha sido moneda de cambio político. Y los nuevos partidos no podían quedarse atrás. Así, esta semana Ciudadanos presentaba su propuesta educativa. Su análisis se plantea más que necesario desde un blog como éste, así que es momento de examinar cada uno de los puntos que componen este Plan Nacional de Educación (y esperando poder hacer lo propio con las propuestas del resto de las formaciones).

Utilizando como fuente de documentación la página web del partido político, lo primero que destaca es una declaración de buenas intenciones: “garantizar una educación de calidad, gratuita, universal y sin imposiciones ideológicas para formar buenos profesionales, buenas personas y buenos ciudadanos”. Suena perfecto, pero ¿cómo pretenden lograrlo?

Su planteamiento se basa en cinco puntos principales: igualdad de oportunidades, no de resultados; reconocimiento, formación y evaluación de los docentes; autonomía de los centros; valores cívicos y constitucionales; y una escuela pública laica. Concretando estos ideales en propuestas, podemos destacar las siguientes:

Para garantizar la igualdad de oportunidades, el partido propone medidas como los libros de texto accesibles (a través de un sistema para compartir libros) o facilitar el acceso a la educación de 0 a 3 años a toda la población, reduciendo tasas a las familias más desfavorecidas. Sin duda, son medidas favorables que se plantean más que necesaria en una crisis económica que parece no acabar nunca. Sin embargo, la educación sigue estando al servicio del negocio editorial y la supresión de los libros de texto sigue sin considerarse una opción. Inmersos como estamos en la Sociedad de la Información y el Conocimiento –y con el apoyo de teorías didácticas como el constructivismo-, ¿no es posible plantear una educación sin libros de texto, en la que el aprendizaje se vaya construyendo a partir del alumnado y del día a día en el aula, y se materialice en creaciones realizadas por los estudiantes? En una posibilidad, quizás un tanto utópica todavía, pero que respondería mejor a la constante renovación del conocimiento y a la idiosincrasia de nuestra actual sociedad, en la que la información está a nuestra entera disposición con un solo click, y la flexibilidad del material escolar parece empezar a hacerse necesaria.

Otro punto no ajeno de polémica ha sido el referente a lo que se ha denominado el MIR de los docentes. La preparación de los profesionales de la educación ha sido y es uno de los grandes temas de debate, especialmente cuando volvemos a recibir los temidos resultados del informe PISA. Sin duda, una de las características de los sistemas educativos más exitosos se centra, precisamente, en el hecho de valorar la carrera docente –estudios universitarios que en España, actualmente, están más que infravalorados-. De hecho, cuando se habla del sistema educativo finlandés, siempre hay un lugar para destacar el hecho de que una de las carreras que requiere mayor nota en ese país es la de Educación. ¿Qué sucede en España? ¿por qué parece que Magisterio[i] es, en la mayoría de los casos, la carrera en la que acaban los que no pueden acceder a otras titulaciones? Y no solo en el área de primaria, un porcentaje de los docentes de otras etapas –secundaria, bachillerato, enseñanzas de régimen especial- parecen no responder a una vocación real, parecen haber acabado casi de rebote en la enseñanza. Es por ello que una revisión de la actividad del profesorado no parece tan mala idea –desde luego, para los que viven la educación con pasión no supondrá ningún problema-. Quizás la revalorización de esta importante labor suponga un cambio a mejor para toda la comunidad educativa, y por ende para toda la sociedad.

No me gustaría terminar este texto sin hacer referencia a un último punto –aunque hay que reconocer que el análisis de las propuestas educativas de Ciudadanos, como las de cualquier otro partido- darían para extendernos durante varias páginas más-. Pero como la atención del lector es finita, acabemos con este último análisis. Y para ello parece relevante centrarse en la propuesta de la creación de una asignatura específica sobre la historia de las religiones. Y finalizo con este punto porque, a mí parecer, ha dado en la clave. La enseñanza –o la no enseñanza- de la religión (católica) en las escuelas ha sido siempre objeto de gran polémica. Sin embargo, esta propuesta de Ciudadanos respeta la laicidad que define nuestra Constitución, sin obviar algo que históricamente ha definido el rumbo de nuestro planeta. Las religiones han marcado fronteras, provocado guerras, desarrollado costumbres y ritos… han sido determinantes en el pasado, lo son en el presente y lo serán en el futuro. Y, como tal, parece más que necesario que estén presentes en la escuela.

 

[i] Actualmente denominado como Grado en Educación.

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