Análisis de la LOMLOE con Rocío Melendo, profesora de filosofía: «La ética sirve para dar cabida a otro mundo posible, uno menos injusto»

A pesar de seguir inmersos en esta pandemia mundial, la vida no se para. Es por ello por lo que la reforma educativa promovida por el nuevo Gobierno ha sido recientemente aprobada, bajo la mirada crítica de la ciudadanía. Una de las decisiones que peor acogida ha tenido ha sido la referente a la eliminación de la obligatoriedad de cursar la asignatura de ética en 4º de la ESO. Hoy hablamos con Rocío Melendo Abán, docente de filosofía en el IES Tiempos Modernos, para analizar con más detalle todo lo referente a este tema:

  • ¿En qué afecta la Ley Celaá al área de la Filosofía?

Gracias, Laura, por brindar la oportunidad a la Sociedad Aragonesa de Filosofía, en cuyo nombre hablo, de expresar nuestra valoración respecto a la tramitación de la nueva LOMLOE, popularmente conocida como Ley Celaá.

Esta octava ley educativa de la democracia recupera la obligatoriedad de la asignatura de Historia de la Filosofía en 2º de bachillerato, que pasó a ser optativa con la LOMCE, la ley que aprobó el PP con el ministro Wert. Por supuesto, estimamos esta decisión como una elección positiva y un acierto en la formación del estudiantado, pues es incoherente con la propia Historia de la Filosofía privar al alumnado de ciencias de semejante formación, ya que las ciencias y la filosofía son dos ámbitos hermanos del saber humano que nunca han caminado separados, constituyendo ambos el conjunto global del saber occidental.

Sin embargo, la LOMLOE rompe el acuerdo alcanzado por consenso con todos los partidos políticos al eliminar la asignatura de Ética en 4º de la ESO, siendo esta sustituida por una asignatura llamada Valores Cívicos y Éticos, materia que no se impartirá por profesorado especializado y que continúa en la línea de la asignatura Educación para la Ciudadanía, perteneciente a la extinta LOE. Desde la Red española de Filosofía, de la cual formamos parte la Sociedad Aragonesa de Filosofía, consideramos que no puede confundirse la transmisión de valores cívicos con la enseñanza de la ética pues no es lo mismo informar al estudiantado sobre la Declaración de Derechos Humanos que formar en el ejercicio de una reflexión bien planteada que permita comprender la fundamentación ética de esa declaración y esos valores. La primera puede considerarse un catecismo laico, como bien se ha señalado por parte de la plataforma “Estudiantado en defensa la Ética”, mientras que la segunda es la reflexión por derecho propio respecto al lugar del ser humano en el mundo.

Si la LOMLOE no recupera la ética de 4º consigue que el alumnado de la ESO termine este ciclo formativo sin haber trabajado ninguna asignatura del área de la Filosofía, ya que la LOMLOE también elimina la asignatura Valores Éticos al estipular la Religión como no evaluable y, en consecuencia, como no evaluable tampoco su asignatura espejo, es decir, “Valores Éticos”. Actualmente, la asignatura de Valores Éticos se estructura en un currículum que parte del proyecto de Filosofía para Niños, proyecto de profundo arraigo en Europa y Latinoamérica, y es también una asignatura impartida por el profesorado especializado en ella, es decir, el profesorado de Filosofía, tal como lo reconoce la actual ley Wert. Sin embargo, si deja de ser una asignatura evaluable, desaparecerá su contenido curricular y no será impartida por especialistas; volverá a ser aquel “estudio” o “alternativa” de la década de los `90.

Desde una perspectiva filosófica, no deja de ser sorprendente que un gobierno que se llama progresista impida, con mayor taxatividad que uno conservador, la reflexión crítica en etapa de educación obligatoria de su ciudadanía.

  • ¿Cuáles son, según tu criterio, las peores consecuencias de esta decisión?

Concuerdo con la valoración que la Red española de Filosofía hace respecto a las consecuencias de eliminar toda formación ética en la Educación Secundaria Obligatoria. Eliminar la educación moral supone un modelo de sociedad que deja a nuestro alumnado en una posición pasiva, incapaz de caminar acorde con la sociedad del siglo XXI en la que cada vez se demandan más comités éticos en todas las áreas científico-técnicas. Aquel estudiantado que no curse bachillerato no tendrá la oportunidad de estudiar la única asignatura en cuyos objetivos curriculares figura el pensamiento crítico y el debate reflexivo acerca de las cuestiones más fundamentales de la vida humana: la justicia y la injusticia, el bien y el mal, la verdad y la mentira, la violencia y la convivencia, el poder y la libertad.

Las consecuencias de esta decisión exceden, pues, las relativas a política educativa y se insertan directamente en un debate sobre qué modelo de ciudadanía queremos, sobre qué escuela y para qué sociedad: parece que España abandona el proyecto clásico europeo de formar para ser y se embarca en el proyecto neoliberal de formar para hacer, se sustituye la educación integral del individuo por la formación para el empleo.

  • ¿Por qué es necesario educar al alumnado en ética hoy en día?

Resulta ya un lugar común afirmar que vivimos una etapa de desintegración y cuestionamiento del proyecto ilustrado, ya que estamos en un tiempo en el que la globalización ha dado al traste con las coordenadas morales que servían para orientar la vida de la gente durante el pasado siglo.  Pero no por tópico es menos cierto que ello también ha llevado al relativismo moral en favor de un único valor: el valor del mercado. La mercantilización de la vida, que esta época postmoderna lleva aparejada, ha situado al neoliberalismo como referente simbólico absoluto y, en consecuencia, el éxito personal aparece dibujado como obsesivo objetivo en la vida de cualquier adolescente. Por supuesto, esta noción individualista de la sociedad tiene múltiples y perniciosas consecuencias psicológicas (los cuadros de ansiedad están cada vez más extendidos entre adolescentes cuando llega la época de exámenes, por poner un ejemplo cotidiano de la vida escolar) pero también las tiene para la sociedad en su conjunto. Lo expresa claramente la filósofa Adela Cortina en ¿Para qué sirve realmente la ética? “Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad (…) si las gentes no tomamos nota de lo cara que sale la falta de ética, en dinero y en dolor, si no nos negamos decididamente a pagar ese astronómico precio, el coste de la inmoralidad seguirá siendo imparable. Y aunque suene a tópico, seguirán pagándolo sobre todo los más débiles.”

¿Para qué sirve la ética en la educación, entonces? La ética sirve para dar cabida a otro mundo posible y, dado que ningún ser humano puede vivir sin establecer una determinada valoración del bien y del mal, la ética nos ayuda a que ese otro mundo posible sea menos injusto. ¿Para qué la ética? Para la justicia.

  • ¿Cuál es el futuro de esta área?    

Como decíamos, es imposible para el ser humano vivir al margen de la ética: todo el mundo ordena su vida en base a unos valores, en función de aquello que considera bueno o malo. La ética es connatural al ser humano y no existe sociedad humana sin reflexión ética. Ahora bien, la pregunta que determina a la ética es qué sociedad queremos construir. Evidentemente, la actual sociedad global estructurada a través del neoliberalismo tiende a primar una ética empresarial reducida a la supervivencia económica. Pero ¿es esto lo que queremos para el futuro? La ética nos acompaña de manera transversal en todas las decisiones nucleares de nuestro trayecto vital. El futuro de la ética tiene pues  hoy un sentido universalizable: partiendo de la dignidad humana como el estatuto básico de todo ser humano llegamos a las cuestiones que hoy plantea el transhumanismo y los límites de la biotecnología, nos encontramos con la destrucción de la ecología y el límite de la vida en la Tierra, nos permite entender el avance del feminismo y cómo han cambiado las relaciones entre los sexos, pone de manifiesto los movimientos postcoloniales y los flujos migratorios como consecuencia de la modernidad europea, etc.; es decir, la ética capacita a nuestro alumnado para entender los retos propios de la sociedad del s. XXI. La ética obliga como imperativo a desarrollar una política económica contraria, precisamente, a la deriva neocon que está resurgiendo con fuerza en el mercado global: la ética devuelve la humanidad concreta a esa ciudadanía que el mercado percibe como cifras frías e impersonales. Sin la reflexión ética respecto a la solidaridad y la cooperación el futuro que nos espera es, indudablemente, más inhabitable.

  • ¿Cómo está afectando la crisis de la COVID- 19 a la educación secundaria?

La crisis de la COVID-19 está teniendo efectos devastadores en la ESO: desde alumnado con dificultades de comprensión que pierde el curso debido a la semipresencialidad, pasando por brotes camuflados en los centros a causa de la alta ratio de las aulas, hasta docentes desbordados emocional y psicológicamente por la nefasta gestión de las administraciones educativas.

El Gobierno estatal y las administraciones autonómicas y locales han vuelto a dejar la calidad educativa en manos de la buena voluntad de profesorado, familias y alumnado. De nuevo, no han cumplido su labor garantista de acceso a una educación de calidad. Como el mismo alumnado nos recuerda cada día, han dejado a la educación pública en clara desventaja respecto a la privada. 

  • ¿Podemos hablar de que se ha abierto una nueva etapa educativa en la que la semipresencialidad y la tecnología serán la nota predominante? ¿han venido para quedarse?

Esperemos que no, pues es un modelo que únicamente garantiza la desventaja de la clase trabajadora frente a las clases favorecidas. Los centros no cuentan con los medios técnicos para ofrecer una verdadera educación a distancia, como la que ofrece, por ejemplo, la UNED. Es importante recordar que la enseñanza a distancia está diseñada para la etapa adulta de la vida, no para menores de edad en proceso de crecimiento y desarrollo. La escuela no puede articularse a través de pantallas y plataformas on line porque en la escuela no se viene solamente a memorizar el currículum: la escuela ofrece un modelo integral de desarrollo del individuo. El problema no es, por tanto, una cuestión de medios exclusivamente. En Sillicon Valley, epicentro del desarrollo informático que rige el mundo, lo saben bien: abundan los colegios sin tablets ni ordenadores. ¿Por qué? Porque han comprendido que no hay aprendizaje sin emoción y que la creatividad es el detonante de la emoción. La pantalla, que induce una actitud pasiva, es pues el virus que infecta la enseñanza hoy en día. O, mejor dicho, la enseñanza de la clase trabajadora.

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