“Veo muchas ventajas en las redes sociales {en el panorama educativo}, quizá nos falta hacer un uso responsable de ellas”

Sin duda alguna, la tecnología ha revolucionado el mundo. Para bien o para mal, nuestros parámetros se han transformado y lo que antes entendíamos como individual, hoy forma parte de una colectividad que a veces puede llegarnos a abrumar, pero que otras veces también nos aporta grandes ventajas. Un buen ejemplo de ello es el conocido como Claustro de Instagram (#claustrodeig), que convierte la tarea educativa en un trabajo de equipo. Lo componen un gran número de profesionales de la enseñanza, entre ellos Silvia Verbo Rosa, @mamidigoprofe, con la que hoy compartimos estas líneas:

1.- Llevas ejerciendo como docente más de una década… ¿Cómo ha cambiado esta profesión gracias a las redes sociales?

Creo que la profesión sigue siendo la misma. No estoy segura de que las redes sociales ejerzan un cambio en nuestro trabajo. El cambio se produce en las personas, y no siempre en positivo. Por un lado, creo que las redes sociales nos abren un mundo muy motivador, donde hay una gran cantidad de recursos y de ideas, y que podemos hacer un buen uso de todo ello. Por otro lado, tener un recurso disponible para cada cosa, a golpe de clic, hace que los docentes perdamos un poco la personalización de nuestros materiales. Mis recursos están diseñados para mi grupo. Estoy segura de que podrían hacerle un apaño a alguien, pero nunca serán tan buenos como los que cada docente puede diseñar para su propia clase. Soy más partidaria de compartir ideas para que cada uno la convierta en suya. Además, tengo una sensación extraña, a veces creo que los recursos son creados únicamente para conseguir un like, y que lo que menos importa es el alumnado. En cualquier caso, veo muchas ventajas en las redes sociales, quizá nos falta hacer un uso responsable de ellas.

2.- ¿Qué opinas del uso de las TIC en el aula? ¿Necesario? ¿Prescindible? ¿Dónde está el equilibrio?

Soy la profe de informática de mi cole, así que, imagínate mi respuesta… Soy muy partidaria de las TIC en el aula, pero no como se usan habitualmente. Lo que me encuentro es que los estudiantes manejan las tablets a la perfección, pero no saben hacer el doble clic con el ratón. Saben buscar el último videoclip de su cantante favorito en Youtube, pero no saben realizar una búsqueda de información eficaz en internet. No saben lo que es un procesador de textos o una presentación de Power Point, y al llegar al instituto les piden elaborar trabajos sin que nadie les haya explicado antes como se hacen. Desde mi punto de vista, es necesario incorporar las TIC en el aula, pero desde una perspectiva de alfabetización digital, no solo como un mero manejo de dispositivos. Con una programación didáctica, unos objetivos evaluables y una práctica real. El equilibrio está en encontrar lo útil que es que un niño utilice una herramienta digital en el aula. Si no le aporta mucho más de lo que puedas aportarle tú, no lo veo. Es decir, ponerles un vídeo de cómo germina una semilla no es incorporar las TIC en el aula.

3.- ¿Cuáles crees que son los requisitos indispensables para ser buen o buena docente?

En primer lugar, tiene que disfrutar con su trabajo. Convivir cada día con veinticinco niños y niñas, si no te gusta, debe ser un infierno. Como lo sería para mí sentarme en una oficina ocho horas delante de un ordenador. Para ser bueno en tu trabajo, sea el que sea, debes querer estar ahí.

Empatía, respeto, sentido común, paciencia, saber relativizar… no dejan de ser cualidades que necesita cualquier profesional para ejercer bien su profesión.

4.- ¿Qué es, para ti, lo más bonito de ser profe?

Para mí, lo mejor, es el día a día. No hay dos jornadas iguales. No hay dos años iguales. Me gusta sentir que mi trabajo es cambiante. Me gusta afrontar retos, diseñar estrategias para ayudar a mi alumnado. Sentir que mi trabajo abarca lo meramente curricular y también lo emocional. Que somos un acompañamiento de nuestros niños y niñas.

5.- Y, si tuvieras que indicar algo, ¿cuál es la parte más difícil de esta profesión?

En mi caso, tengo poca tolerancia a la frustración. Diseñar estrategias que no funcionan, actividades, recursos que no son útiles… sentir que estoy perdiendo el tiempo intentando dar con lo adecuado. A veces me agobia pensar que no voy a dar con la tecla.

6.- ¿Qué nos ha enseñado la pandemia al colectivo de los profesionales de la educación?

Que nuestra profesión es una profesión de contacto. Que no es posible una enseñanza de calidad desde una pantalla. Necesitamos el cara a cara. A mí me ha enseñado que los niños son los grandes olvidados. Nos hacen creer que los niños se adaptan a todo fácilmente y que no sufren las mismas consecuencias que nosotros. Parece que solo los adultos hemos desarrollado estrés, ansiedad, tras la pandemia, y que los niños simplemente se colocan una mascarilla y hacen “vida normal”. Ellos lo han pasado mal también, y no nos hemos preocupado mucho por su salud mental.

7.- Para terminar, ¿Cómo auguras el futuro a corte y medio plazo de la docencia?

Sinceramente, y sin saber decir si eso es bueno o malo… veo pocos cambios. Después de décadas la cosa no ha variado mucho a rasgos generales. Paseamos de una ley a otra, colocan asignaturas nuevas para luego eliminarlas y años después ponerlas de nuevo con otros nombres. Me parece que hemos entrado en una rueda de hámster. Necesitaríamos que algo bloqueara esa rueda para ver un cambio verdaderamente significativo.