La educación como principal herramienta para acabar con la violencia de género: El latido de las mariposas

No hay herramienta más poderosa para transformar el mundo que la educación. Así lo saben Itziar Prats e Isabel Gallardo, impulsoras del movimiento solidario El latido de las mariposas, cuyo resurgir transformó el dolor más profundo en una propuesta promotora de la formación en igualdad. Hoy hablamos con ellas para conocer más a fondo esta iniciativa:

1.- ¿Cómo surge el proyecto?

Nace del dolor que produce la violencia vicaria y la necesidad de que no se repitan actos de tal brutalidad de una madre (Itziar) y del corazón de una mujer (Isa) que vio en las noticias el asesinato de Nerea y Martina y decidió que tenía que hacer algo, no podía mirar hacía otro lado. Así es como empezó a tomar forma en su cabeza el proyecto educativo que hoy se ha desarrollado en tantos centros. Tuvimos la suerte de conocernos, gracias a una amiga común (Patri) y ahí comenzó un camino de casi tres años (y todos los que sean necesarios) en el que no hemos hecho más que crecer tanto a nivel personal como de proyecto.

2.- ¿Cuáles son sus objetivos principales?

Los objetivos principales son la sensibilización y visualización de la violencia de género. Entendemos que hay que conocer las cosas desde su origen para comprenderlas y poder actuar de forma que consigamos el cambio que deseamos. También consideramos fundamental la educación en valores como el respeto, la igualdad, la tolerancia, la coeducación, etc. Y cuanto antes se transmitan más fácil será incorporarlos a nuestro día a día.

Ser ejemplo para las personas que nos rodean, porque entre todos y todas podemos cambiar la sociedad para que sea más justa y respetuosa entre las personas. La sociedad y las relaciones sociales que mantenemos son otra forma de educación que complementa a la formación reglada. Ambas deben ir unidas para sentirnos bien.

3.- Contadnos cómo han sido llevar El latido de las mariposas al terreno educativo: a cuántos centros habéis llegado, qué niveles, alguna experiencia especialmente reveladora, etc.

Desde el principio pensamos que era la forma de llegar a la sociedad. La educación es la que nos lleva a ser quienes somos, nos acompaña toda la vida de una manera u otra.

Desde la infancia es desde donde tenemos que empezar, por eso entrar en un centro educativo y explicar cuál es el origen de este proyecto. de dónde vienen las mariposas y lo que podemos conseguir entre todos y todas, no tiene palabras. Ver cómo vive cada niño y cada niña la experiencia, cómo se expresan y la luz que ponen en las mariposas nos da la vida.

El proyecto comenzó en Torrent, en un centro: “El Molí” en 2018 y desde ahí se han ido incorporando cientos de ellos. Hay lugares donde ha llegado y ni siquiera lo sabemos. Nuestro proyecto es abierto, lo compartimos con todas las personas que estén o quieran sensibilizar en violencia de género. Se ha desarrollado desde educación infantil hasta escuelas de adultos, pasando por todas las etapas formativas. Se ha ampliado a centros cívicos y sociales y también hemos desarrollado talleres de tejido de mariposas que realizamos como símbolo para visibilizar la violencia de género. Porque es necesario que la tengamos presente todos los días, que no olvidemos que se sufre a diario en muchos hogares y por eso tenemos que actuar.

Experiencia tenemos muchas, todas increíbles y preciosas. Tratamos de compartirlas en nuestra página web para que quien quiera las vea, tome nota y lo aplique en su entorno. Ya sea en su casa, en un centro educativo, una asociación, etc. No ponemos límites.

4.- También habéis llegado hasta estamentos políticos, ¿cuáles son los principales logros en esta área?

A nivel político, debemos destacar que el proyecto se ha presentado y aprobado en dos ayuntamientos de Barcelona: Cerdanyola del Vallés y Sant Martí. Además, se aprobó la comparecencia del Proyecto ante la Comisión de Igualdad en el Parlamento de Cataluña. Acto que está pendiente de su celebración. Consideramos que debe instaurarse de forma permanente en los currículos de cada centro formativo, para que nunca quede en el olvido y se integre totalmente en la formación  de todas las etapas educativas.

Muchos políticos se han puesto la mariposa en la solapa como símbolo contra la violencia de género. Aquí nos gustaría destacar que como símbolo nos tiene que acompañar todos los días del año y no solo el 25 de noviembre con motivo de la celebración del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

5.- Para finalizar, ¿qué hay en el horizonte de vuestro proyecto? ¿cuáles son los siguientes objetivos?

Estamos muy satisfechas que lo que hemos alcanzado hasta ahora. Somos dos personas, Isa e Itziar, con muchas ganas de que este proyecto se haga realidad, que se instaure en el sistema educativo en toda España de forma integral. ¡Nos encantaría que se conociera la mariposa morada como símbolo contra la violencia de género a nivel mundial!

Somos realistas y sabemos que esto se consigue día a día, por lo que seguiremos colaborando con todos los centros y personas que quieran hacerlo de manera desinteresada, porque pensamos que la implicación desde el corazón y sin ningún otro aspecto que pueda distorsionar el objetivo del proyecto, es la forma de alcanzar el cambio que deseamos por una sociedad más respetuosa, donde la violencia no tenga cabida.